Redacción de RiojaLibre
Lo expliquemos de la manera más simple posible: Ayer votaron en la UNLaR 9199 personas; de las cuales 4864 eligieron a Alejandro Álvarez Rector y 4335 a Fabián Calderón. La ponderación del voto hizo su trabajo y -legitimamente- Fabián Calderón ganó la elección. Los potenciales no cuentan una vez contados los votos, pero no debe obviarse que si la elección se llevaba a cabo con el voto No ponderado, el ganador era Álvareaz.
A la hora de recibir críticas, no hay ponderación que valga. Si vos caminas por la UNLaR, ves pasar a un docente, no está ponderado y se multiplica por 8 con siete hologramas. Por ello, Calderón convivirá con más opositores que seguidores en estos tres años, y ese será su gran desafío. Serán más los que estén atentos a cualquier error que cometa el Rector, que aquellos que estén dispuestos a alzar la voz y defender a su líder.
Ganó la elección, es cierto. No hubo dudas en el escrutinio, es cierto. Pero Calderón no tiene firmado un ‘cheque en blanco’, tendrá que trabajar fuertemente para conquistar a la gran mayoría de alumnos que le dio la espalda. En el Estamento Estudiantes, sufrió una derrota apabullante:
Es decir, hay 3876 alumnos que NO querían que Calderón siga como Rector. ¿Cuál será su reacción? Tiene dos opciones: acusarlos con el dedo índice por traicioneros a la causa, o practicar un cambio importante en sus metodologías para conquistarlos. Si elige la primera, se recordarán tiempos tellistas; si opta por la segunda, la democracia seguirá creciendo.
Cuando cese la euforia y jolgorio del triunfo, las actuales autoridades deberán ponerse a analizar profundamente los resultados y saldar cuentas pendientes. Todo un desafío para esta nueva UNLaR democrática.

