En pleno festival de gastos, tres meses antes de convertirse en jefe de gabinete, Manuel Adorni se tentó con un monitor Samsung Smart de alta gama que tenía incorporada una consola Xbox. Corría agosto de 2025 y la refacción a nuevo de Indio Cuá, por la que pagó cash 245 mil dólares, ya estaba terminada, con su playroom listo para usar. Se gastó unos $2.184.999,05 en el nuevo chiche.
📣"UN MENEM LE DIJO A ALGUIEN QUE HACE UN MES QUE NO PUEDE IR A LA RIOJA PORQUE TODOS LE PREGUNTAN POR ADORNI"
— Revolución Popular (@RPN_Oficial) June 30, 2026
"Se están conociendo audios que comprometen y lo hubieran tenido en el foco más tiempo"
Esta vez frenó en la curva pero eso no garantiza nada 🫣 pic.twitter.com/U87a5iK3cI
Al momento de la compra lo habrá asaltado algún incoveniente de liquidez, dado que debió recurrir a una tarjeta de crédito que no era suya pero que, por alguna razón, tenía incorporada a su cuenta de Mercado Pago. Pasó mucha agua bajo el puente desde entonces y la dueña de la tarjeta en cuestión, una funcionaria de la Vocería Presidencial, declaró este lunes en los tribunales de Comodoro Py, ya con Adorni fuera del gobierno. Su nombre es Laura Schiuma y relató que quien por entonces era su jefe le devolvió más tarde esa misma suma de dinero toda en efectivo, lo que no hace más que confirmar el último de los ribetes del caso: que Adorni utilizaba a sus subordinados y apelaba a tarjetas ajenas para esconder gastos. Ese mismo modus operandi utilizó para la compra de las sábanas de lujo, que hizo facturar a nombre de Gisela Kocsis, su secretaria privada. Ese comprobante, por $8 millones, se halló en el celular del contratista Matías Tabar, a cargo de la obra en el country, cuyo contenido le sigue dando dolores de cabeza: de allí se filtró, también este lunes, que el exvocero, en su intento por controlar lo que fuera a declarar, llegó a ofrecerle “soporte, como les di a todos”, en alusión al resto de los testigos que fueron desfilando por la causa durante las semanas más álgidas de tormento judicial.
Si Adorni esperaba que su despido disfrazado de renuncia, sumado a los esfuerzos de Javier Milei por seguir victimizándolo, iban a tener un efecto apaciguador en materia judicial, el primer día hábil ya sin cargo le demostró lo contrario. A la citación de Schiuma, una de sus funcionarias más cercanas, para que declararse como testigo, se le sumó la filtración de un audio donde se lo escucha muy nítidamente intentando acordar el testimonio del contratista Tabar. Ya no son los chats, sino la voz del propio exfuncionario la que pide por un acuerdo, lo que contradice uno de sus principales artilugios durante todo este tiempo (aquello de “no quiero interferir en la investigación”) para no dar explicaciones públicas sobre su patrimonio.
Al combo se le sumó un pedido del abogado Gregorio Dalbón, uno de los primeros denunciantes junto a la diputada Marcela Pagano, para que Adorni sea detenido preventivamente, y que además se le prohíba la salida del país. Dalbón sostuvo que existen “riesgos concretos” de fuga y de “entorpecimiento de la investigación”. Se basó, precisamente, en el contenido del teléfono de Tabar. El escrito fue presentado antes de la filtración de los audios, pero se basa en los mensajes de texto, que ya estaban incorporados a la causa y en los que Adorni le dice a su contratista: “Podés contar conmigo para lo que necesites. Tenés todo mi apoyo. Te van a estar llamando de mi equipo. El abogado”.
“Todo el soporte que necesites”
El nuevo audio, revelado este lunes por la periodista Romina Manguel en Radio Con Vos, forma parte de la misma conversación entre Adorni y su contratista y desnuda que el exjefe de gabinete estaba al tanto de todo lo que iba sucediendo en la causa y que, desde su lugar de poder, intentaba controlar los testimonios de los testigos que el fiscal Gerardo Pollicita iba llamando a declarar.
El audio arranca con un reconocimiento de la fecha del testimonio de Tabar, que estaba citado para el 4 de mayo. “Mati, querido, qué hacés, ‘cuchame’, yo te tengo que hablar hace como diez, quince días. Este finde voy a ir a Indio así que si querés hablamos ahí que voy a estar más tranquilo por el tema del 4 de mayo”.
Luego, sigue el fragmento que más lo compromete. “Nada, obviamente, te voy a dar todo el soporte que necesites, despreocupate, como hice con todos, eso está de más decírtelo, pero contas con todo, todo lo que yo te puedo ayudar. Es una boludés, pero para que vos te quedes tranquilo y que todos nos quedemos tranquilos“. El contenido va en la misma línea que los chats, pero agrega que ya había hecho lo mismo ”con todos». Antes que Tabar, habían declarado sucesivamente la escribana Natalia Nechevenko, las policías vinculadas a los préstamos de Indio Cuá , Graciela Isabel Molina de Cancio y su hija, Victoria María José Cancio; y las jubiladas Beatriz Viegas y Claudia Sbabo, que le vendieron el departamento de Miró al 500.
Pero lo más grotesco aparece en el final del audio, que no tiene desperdicio. Adorni, al parecer, tenía problemas con las llaves térmicas de la casa del country, un asunto que le preocupaba tanto como el testimonio de su contratista, así que, antes de terminar de grabar, le dice: “Te cambio completamente de tema. Tengo una térmica, vos viste, el tablero afuera a la calle, un tablero que mira hacia el cerco, de la columna al cerco, externo a la columna, y del otro lado, del lado que mira a la calle, tengo una sola llave adentro como de un cubículo. Esa me salta sistemáticamente. También la de la bomba, la general que está en la pileta. No se si esta relacionado o no, yo creo que no, ¿Tenés idea qué puede ser o qué se puede hacer para solucionarlo?, porque estoy desesperado».
Tal era la impunidad que manejaba el exjefe de gabinete, que en el mismo mensaje en que le ofrece arreglar el testimonio, muestra “desesperación” por la térmica que salta.
El detalle pinta al personaje de cuerpo entero.
El jardín, la pileta, el playroom
El testimonio de Laura Schiuma de este lunes cierra el capítulo gamer del caso Adorni. Sobre el final de la semana pasada, cuando el despido de la jefatura de gabinete parecía ya cosa juzgada, se conoció que el exjefe de gabinete había gastado más de $5 millones, en agosto de 2025, en el monitor led para los jueguitos más deos proyectores, que se sumaban a otros USD 8 mil en un flipper de Los Locos Adams, todo para su playroom de Indio Cuá. La novedad lo dejaba en ridículo. Schiuma confirmó que la TV se compró con su tarjeta de crédito y que luego Adorni le devolvió el dinero; lo mismo se presume que sucedió con Luis Enrique Aluju, otro funcionario bajo su ala, en el gasto de los dos proyectores. La misma operatoria se registró con Gisela Kocsis, su secretaria privada, para las sábanas de lujo.
Ese método de esconder los gastos a través de terceros puede ir más allá en el caso de Schiuma, que registra gastos de casi 20 millones de pesos mensuales en tarjetas de crédito, según consta en los registros de deudores del Banco Central, aunque esas deudas podrían ser también de algún tipo de préstamos, de todos modos elevados para el sueldo de un empleado público, por más cargo jerárquico que tuviera.
Tal como reveló Raúl Kollmann en Página/12 este domingo, Adorni también había incurrido en gastos suntuosos en mueblería, por casi 40.000 dólares; en jardinería y riego, por otros 7.000 dólares; y en la parrilla, por otros 7.000 dólares más.
Todo, con un sueldo que por entonces, según decía el propio Adorni, era de $3.500.000 por mes. Pero quién le quita lo bailado.

