“Es difícil comenzar a hablar del homenaje a quien quiero dedicar hoy, pensando que hoy se habló tanto de saqueo, de entrega y de especulación, de una vida absolutamente diferente”, expresó.
Frente a ese escenario, reivindicó la figura de Angelelli como un hombre que eligió otro camino, “vengo hoy a este recinto a rendir homenaje a quien en vida fuera el obispo de La Rioja, Monseñor Enrique Angelelli, asesinado por la dictadura hace 50 años, por tener, como él mismo decía, un oído en el pueblo y otro en el Evangelio”.
Pedrali destacó que Angelelli hizo de su fe una forma concreta de compromiso con la realidad y con los sectores más postergados.
“Hablar de Angelelli es hablar de una elección de vida, la elección por los pobres, por los trabajadores, por los campesinos, por las familias humildes y por todos aquellos que necesitaban levantar su voz”.
Y remarcó que ese compromiso fue lo que lo convirtió en una amenaza para quienes buscaban imponer el silencio “por eso lo persiguieron. Por eso, finalmente, lo asesinaron. Pero no pudieron callar su voz y su mensaje” continuó.
A cinco décadas de su martirio, la diputada riojana sostuvo que su legado vuelve a cobrar fuerza frente a una época en la que “muchas veces se intenta instalar el odio como forma de hacer política, la división como destino y el individualismo como respuesta frente a las dificultades”.
En ese sentido, afirmó: “Angelelli nos enseñó que la fe no puede estar alejada de la realidad”, y señaló que su legado convoca a recuperar valores que hoy resultan profundamente políticos: la vida en comunidad, la solidaridad, la fraternidad, la justicia social y la defensa de la dignidad de cada persona.
“Angelelli forma parte de una historia de compromiso, de fe y de martirio que pertenece profundamente a los riojanos y riojanas, pero que también forma parte de esta Argentina”, expresó.
Finalmente, Pedrali reivindicó la vigencia de su figura y asumió la responsabilidad de mantener viva su memoria desde el Congreso de la Nación.
“A 50 años de su asesinato y de la época más oscura de la Argentina, no puede haber futuro posible sin memoria, sin justicia y sin paz”.
Y cerró con una definición que sintetiza el sentido político del homenaje, “que el mejor homenaje a Angelelli sea seguir trabajando, con fe y compromiso, por una Argentina más justa, solidaria y fraterna”.

