La pelea entre Javier Milei y su colega de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, logró hacer ruido en Diputados, sin actividad por el receso invernal. El peronismo reclamó la reunión del grupo de amistad con el vecino país, creado hace poco más de un mes. Lo preside Gino Visconti, el riojano que responde a Martín Menem.
«Vamos a exigir que sea citado con urgencia», confiaron a Letra P fuentes de Unión por la Patria (UP), que integran el Grupo Parlamentario de Amistad (GPA) con Brasil. Otra alternativa que tiene el peronismo es citar a la Comisión de Mercosur, que preside Eduardo Valdés. No esperan que abra por este tema la de Relaciones Exteriores y Culto, a cargo de la oficialista Juliana Santillán.
“Un presidente dedicó su vida a unir pueblos, construir puentes y fortalecer la integración de América del Sur. El otro dedica cada día a sembrar odio y divisiones al insultar al presidente de un país hermano y principal socio comercial”, sostuvo Valdés al conocer los ataques de Milei a Lula, durante un acto de su rival en las elecciones, Flávio Bolsonaro.
Los grupos de amistad
Los Grupos Parlamentarios de Amistad son un mecanismo que existe hace una década en el Congreso y consisten en reunir a legisladores de diferentes bloques políticos en comisiones que no tienen la facultad de dictaminar, pero se usan para afianzar las relaciones con los países.
Para las embajadas resultan muy útiles para hacer lobby por los tratados internacionales que buscan aprobar en el parlamento. Con el recambio de diciembre, se crearon nuevos GPA y el oficialismo se encargó de presidir los más importantes. Por caso, China tuvo una relación privilegiada: su grupo lo encabeza Santillán, la diputada que define la agenda internacional en el Congreso.
El libertario Bertie Benegas Lynch preside el de Estados Unidos; mientras que Damián Arabia quedó a cargo del GPA con la Unión Europea. Estas comisiones se armaron con la presencia de embajadores y celebración de todos los bloques. No fue el caso del de Brasil. La oposición pedirá juntarlo cuanto antes.
Lula retira a su embajador en Buenos Aires y baja la relación diplomática al mínimo tras los ataques de Milei
El gobierno de Brasil decidió rebajar el nivel de relación a encargado de negocios. También citaron al embajador argentino, Daniel Raimondi, como forma de protesta.
La crisis diplomática con Brasil tocó su punto más alto. Lula decidió retirar al embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli y rebajar la relación diplomática con Argentina al de encargado de negocios, el mínimo posible. Un paso histórico y lamentable en la relación de los dos países más grandes de Sudameerica.
En paralelo, el canciller Mauro Vieira, decidió convocar al embajador argentino, Daniel Raimondi, como forma de protesta a los reiterados ataques de Javier Milei a Lula, en medio de la campaña presidencial en la que el mandatario brasileño busca su reelección.
Según comentó a LPO un importante diplomático de Itamaraty, Lula tomó la decisión luego que Milei volviera a atacarlo en el streaming de Esteban Trebucq en donde insistió en calificarlo de «ladrón y corrupto».
Fue el tercer ataque seguido de Milei a Lula en pocos días, en lo que se presume es un servicio del presidente argentino a Trump. La intromisión de Milei en la campaña electoral de Brasil comenzó por la puerta grande: el presidente fue el invitado más rutilante al lanzamiento del opositor Flavio Bolsonaro en San Pablo, donde por primera vez acusó a Lula de «ladrón» y al juez de la Corte Suprema, Alexander de Moraes, de «basura calva».
Luego este domingo en una entrevista con Luis Majul volvió a atacar a Lula y luego lo hizo con Trebucq. Tres veces fueron demasiado hasta para la «paciencia estratégica» que Lula suele aplicar a su vínculo con los políticos argentinos.
La fuente de Itamaraty consultada adelantó a LPO que la decisión de rebajar el vínculo diplomático a su mínima expresión se mantendrá hasta tanto Milei no cambie la narrativa contra Lula, que generó la crisis diplomática más importante desde el retorno de la democracia con el principal socio comercial de la Argentina y la potencia de Latinoamérica.
LPO adelantó en exclusivo que el malestar con el gobierno argentino tras la entrevista con Majul era «muy grande» pero entendían que escalar la crisis era muy dañino para la relación bilateral. La continuidad de los ataques fue la gota que rebalsó el el vaso.
La cercanía de la campaña electoral es un factor importante. En el entorno de Lula consideran que la actitud de Milei expone que Flavio no tiene estrategia ni proyecto y necesita que vengan a ayudarlo.
En efecto, consideran que los arrebatos del líder libertario potencia la marca «Brasil es de los brasileños» con el que Lula viene confrontando la injerencia de Donald Trump en la política brasileña y la imposición de aranceles contra los productos del país por razones puramente políticas.
La idea inicial era mantener la tensión en el plano político y por eso Lula, primero respondió con ironía y humor cuando sin nombrarlo calificó a Milei de «payaso», pero los ataques persistentes y muy insultantes de Milei terminaron forzando la respuesta diplomática, casi por una cuestión mínima de marcar un respeto a las instituciones de Brasil.
