Semejante monto eleva la cuenta de gastos y deudas del funcionario durante el último año y medio a niveles aún más difíciles de explicar, superando ampliamente los 800 mil dólares si se cuentan únicamente las propiedades y los viajes. Para colmo, Matías Tabar, que estuvo a cargo de la obra, aportó nuevos detalles al historial bizarro del caso, como los lujos que el exvocero quiso darse, entre ellos una bomba de calor para pileta que le costó USD 9780, una parrilla de USD 7360, una cascada por USD 3500 y un jacuzzi cuya bomba de agua salió USD 9780. Toda una fortuna para un funcionario con un sueldo por entonces de poco más de tres millones de pesos.
El problema no son los gustos de Adorni para arreglar su casa de fin de semana de 400 metros cuadrados cubiertos sino que como funcionario público deberá justificar –ante una acusación por presunto enriquecimiento ilícito– cómo pagó estas obras, si se comprueba que el valor es que consignó Tabar, quien declaró bajo juramento. La propiedad de Indio Cuá, por lo pronto, no había sido incluida por el jefe de gabinete en la declaración jurada que presentó en 2025, por patrimonio de 2024. La rectificó en plena investigación judicial y se supone que pagó por el inmueble 120.000 dólares, más 5000 de ingreso al country. Con lo cual, el valor sería de 365.000 dólares. La cantidad de dólares que declaraba como ahorra eran 43.000.
El testimonio del comerciante sacudió a la Casa Rosada, que esperaba dejar atrás la crisis política derivada del caso y pasar de página sin tener que forzar una renuncia. Con esa premisa, el propio Adorni se puso al frente este lunes de la conferencia de prensa, la primera luego de que dejaran otra vez a los periodistas hacer su trabajo en Balcarce 50. Allí se limitó a responder que sobre su patrimonio sólo hablará ante la justicia. Pero el entusiasmo fue breve, porque las malas noticias llegron precisamente desde los tribunales. Por primera vez desde que los testigos fueron desfilando por la causa, hubo un intento de desmentida. Desde el entorno del exvocero no negaron los arreglos, ni siquiera los detalles bizarros, sino el costo que según el testigo tuvo la obra. Y agregaron que evalúan soliticar una pericia sobre los costos.
Es más, dejaron trascender una teoría: que en realidad el matrimonio pidió la facturación, pero Tabar les falló. No parece que se la hayan reclamado desde el final de la obra, a mediados de 2025, pero habrá que ver si surge algún dato que lo avale.
Tabar tenía que declarar el viernes último, pero el abogado de Adorni –Matías Ledesma—fue quien pidió la postergación. El testigo le mostró al fiscal una conversación reciente de Whatsapp en la que se ve que el funcionario usa mensajes temporales (que se van borrando) y que le decía que quería hablar con él antes de su declaración. Hablaron, según relató y el jefe de gabinete le habría ofrecido ayuda o que su equipo lo contactara por la testimonial. El dijo que en un comienzo lo consideró, pero luego consultó con alguien que lo asesora habitualmente y lo rechazó. La Marcela Pagano, una de las denunciantes contra Adorni, pidió la detención de Adorni por considerar que intenta entorpecer la investigación.
En la fiscalía, Tabar ofreció su celular para que eventualmente se intenten recuperar los mensajes que intercambió con Adorni, incluso durante la etapa de la obra ya que relató que el exvocero presidencial seguía cada paso muy de cerca. Es más, explicó que originalmente todo el trabajo había sido presupuestado en 128.150 dólares, luego lo redujeron a 94.000 pero con el devenir de los arreglos se fueron sumando extras hasta llegar a 245.000 dólares. Fue taxativo al decir que todo fue en efectivo, sin factura y sin recibos ni otro respaldo documental. Aportó, de todos modos, los nombres y contactos de una lista de proveedores.
La oposición, rápida de reflejos, pidió tanto la interpelación de Adorni (lo hizo el diputado Esteban Paulón) como la convocatoria a una moción de censura (a cargo de Nicolás del Caño, del FIT). “No hay más excusas posibles”, dijo Paulón.
Hasta las manos
Según el testimonio de Matías Tabar en Comodoro Py, Adorni lo contactó en agosto de 2024 por WhatsApp. El jefe de gabinete le comentó que estaba por comprarse una casa en el lote 380 del Indio Cua Golf Club y que quería que él Tabar y su equipo la pegaran una mirada para evaluar posibles refacciones. De la primera reunión participó Bettina. Según declaró, en ese momento la casa todavía no habría sido adquirida formalmente por la pareja.
En ese marco inicial de la relación, Tabar reveló un dato que puede traerle problemas no sólo a Adorni, sino a su pintoresca escribana Mónica Nechevenko de Schuster: dijo que tiempo antes había escuchado de parte de una operadora inmobiliaria vinculada al country que un interesado —que luego supo que era Manuel Adorni— quería comprar esa misma casa y que la primera oferta habría entre USD 180.000 y 200.000 dólares, pero que había sido rechazada. El monto supera ampliamente los 130 mil dólares que Adorni dice haber pagado, con firma de Nechevenko, por esa misma casa, gracias a una curiosa hipoteca privada a cargo de la comisaria retirada de la Federal Graciela Isabel Molina de Cancio, que le prestó 85.000 dólares, y de su hija, la oficial Victoria María José Cancio, que aportó otros 15 mil.
A partir de allí, el testimonio cobra temperatura: Tabar –dueño de Grupo AA Arquitectura S.R.L.– reveló que la obra consistió en una “remodelación sin ampliación de superficie” –el lote tiene en total 400 m2– cuyo costo inicial habría rondado los USD 94.000, muy lejos de los 245 mil que terminó costando.
Luego, dijo, la pareja fue agregando “gustitos” aquí y allá, lo que elevó la cuenta al número final, más abultado. Pero también aportó otro apéndice no menor para la investigación sobre el patrimonio de la pareja: Tabar dijo que la obra de remodelación, que fue a fondo en toda la casa, se inició en octubre de 2024 y que duró aproximadamente diez meses, durante los cuales Adorni y Angeletti alquilaron una casa contigua en el mismo country. Es decir, que a la pareja hay que seguir sumandole gastos, en este caso un nuevo alquiler y más expensas, que en Indio Cua, según consta en la causa, son de 700 mil pesos por mes.
La obra duró aproximadamente 10 meses y la pareja se habría podido mudar a su nueva casa ilícita recién en julio de 2025.
Para evacuar dudas, Tabar llevó una planilla con los pagos que le fue haciendo la pareja, algo que desde el Gobierno decían que igualmente podían refutar:
- El 16/11/2024 habrían entregado los primeros 35 mil dólares y el 21/12 del mismo año, otros 20 mil.
- El 5/4/2025 pagaron otros 10 mil dólares y el 13/4, 20 mil más.
- El 1/5/2025 otros 30 mil dólares más, y el 17/5 otros 30 mil. El 30/5, pagaron 40 mil dólares más.
- El 29/6/2025 se desembolsaron 30 mil dólares adicionales y el 6/7 otros 10 mil dólares más. El 18/7 fue el pago final, de 40 mil dólares.
El lujo es vulgaridad
Tabar llegó a Comodoro Py no sólo con mucho para contar sino también con una planilla de Excell donde figuran detallados los gastos y los caprichos de Bettina y Manuel en su nueva casita. Algunos son desopilantes:
- Se hicieron numerosos muebles a medida: racks de TV, muebles de baños, mesas de luz, muebles de living y comedor. Hubo tres pedidos de carpintería: uno del 14 de diciembre por USD 8.000, otro del 20 de diciembre por USD 6.400 y otro del 3 de abril por USD 19.000.
- La parrilla se hizo a nueva y costó USD 7360
- También se modificó la pileta, que fue rellenada o reformulada para hacerla menos profunda, con revestimiento de piedra en el interior y mármol travertino en el exterior. La caldera para mantenerla caliente costó USD 3337 y la bomba de calor para pileta otros USD 9780. El jacuzzi también sumó gastos, cuya bomba de agua salió USD 9780.
El gasto final, que le da al caso un nuevo status de meme, es la casacada de la pileta, que costó unos USD 3500.
