La administración del Hospital Garrahan reconoció hace dos meses lo que los trabajadores del hospital pediátrico más importante del país venían sospechando cuando se desató el conflicto: había plata, sólo que no se estaba destinando a cumplir la ley de emergencia pediátrica que tanto resistió el presidente Javier Milei y que terminó promulgando «a medias» tras la lucha en la calle.
Concretamente, había 58.107 millones que se habían desviado a bonos del Estado y títulos financieros. El propio hospital admitió, tras un amparo que los obligó a presentar toda la documentación requerida por un pedido formal de acceso a la información pública denegado durante dos años, que se redirigieron los más de 50 mil millones ($40.899 millones en «Bonos, títulos y letras» , $17.208 en Fondo Común de Inversión). Durante el momento de mayor ajuste, entre 2024 y 2025, la plata invertida en bonos aumentó $4.691 millones. Fuentes del hospital aseguraron a este medio que se avanzó en ese sentido «para atender gastos operativos del Hospital y compromisos asumidos con ejecución futura entre ellos obras, bienes de capital y otros gastos de funcionamiento».

