Redacción de RiojaLibre
Fuimos muy críticos con Luis Robledo en las dos ediciones pasadas y repetimos nuestras críticas en la previa de esta edición, con complicaciones para conseguir entradas anticipadas, con caos en La Caldera el viernes por la Mañana. Pero desde que se abrieron las puertas del Autódromo todo cambió: Aparicio demostró tener una capacidad innata para la organización de grandes eventos y ratificó el éxito que lo caracterizó en el Chayero Sanagasteño.
Es cierto que el clima acompañó, pero también es cierto que -a grandes rasgos- no se encontraron manchas en la organización. Se ingresó sin demoras importantes, la entrada a los baños era sin esas eternas colas de los años pasados, la espera para comprar bebidas existió pero solo fue la inevitable para un evento donde asisten 40 mil personas, y -sobre todo- NO HUBO INCIDENTES IMPORTANTES.
Claro está que mientras más se acerca la lupa, ‘algo’ se va a encontrar. Por ejemplo, el ‘vinagre’ que se vendió el día Viernes (El Costeño) dejando una pésima imagen para el Turista. Sin embargo, es en estos errores donde aparece esa ‘capacidad innata’ de Johnny para organizar este tipo de eventos: en lugar de caer en la soberbia y orgullo (reinante en la era Robledo) y sostener el Vino hasta el final, se retiró ese vino y se lo remplazó por Nacarí en las restantes noches.
35 mil personas el Viernes, 40 mil el sábado, 25 mil el Domingo, 50 mil el Lunes y 20 mil el Martes. Indudablemente, la convocatoria fue brillante. La gente supo premiar la organización, y -luego del viernes, donde se vio la buena organización- creció el interés del riojano por ‘volver’ a la Chaya, provocando un récord histórico el Lunes.
El año pasado Galleguillo no estuvo en la Chaya, este año estuvo por partida doble: viernes y lunes. El Gallo ‘nunca cansa ni agota’, acierto de Johnny. Por otra parte, en general los artistas tuvieron el ‘tiempo justo’ que les correspondía. Sería interminable detallar todos los aciertos de la organización, pero los resultados hablan por sí solos: convocatoria multitudinaria sin incidentes ni quejas importantes.
Siempre hay algo por mejorar y Aparicio lo sabe mejor que nadie. Habrá que ver si el año que viene (el Bederismo no estará en el poder), el sanagasteño sigue al mando de la organización. Si se dejaran los colores políticos de lado (como debiera ser), sin lugar a dudas que Johnny se ganó el lugar para estar.

