Cada vez que en Comodoro Py declara un testigo vinculado al rubro inmobiliario, Adorni tiembla. Este lunes fue el turno de la martillera Natalia Rucci y de su esposo Marcelo Trimarchi, quienes le dijeron al fiscal Gerardo Pollicita que el valor de mercado estimativo del semipiso de la calle Miró al 500, en la zona más concheta de Caballito, no baja de los 345 mil dólares; es más, reconocieron que llegó a ser ofrecido en un poco más, a us$ 375 mil. Los números no cierran: el Jefe de Gabinete lo escrituró en noviembre de 2025 en 230 mil. La distancia es abismal y si además se tiene en cuenta que el exvocero se financió con una hipoteca que le concedieron, en un curioso acto de filantropía, dos jubiladas de bajos recursos que ni siquiera lo conocen, el cuento empieza a caer en saco roto. Al combo se le sumó un dato que podría resultar clave para llegar al fondo de la operación: Trimarchi fue jugador de fútbol y al igual que el dueño original del inmueble, Hugo “Huguito” Morales, formó parte del plantel de Lanús entre las temporadas 1997 y 1998. Ayer admitió que desde entonces son “amigos”. La hipótesis de una venta que en verdad se realizó por mucho más de lo que figura en los papeles sigue cobrando fuerza. La investigación, de todos modos, no pierde de vista el resto de las propiedades y los gastos suntuosos del “deslomado”, como los viajes a destinos VIP, que parecen estar muy por encima de sus ingresos declarados.
Más testimonios, más dudas
El matrimonio Rucci y Trimarchi –propietarios de Rucci Propiedades– llegó a Comodoro Py con un perfil mucho más bajo que el de la escribana Natalia Nechevenko, pero su testimonio igualmente complicó al jefe de Gabinete. Rucci reveló que el departamento de Miró llegó a estar publicado en 375 mil dólares, 145 mil más de los que Adorni dice haber pagado. Luego, dijo, lo bajaron a 295 mil. Hasta que apareció un tal Pablo Martín Feijoo –hijo de una de las jubiladas que puso la firma en la hipoteca– con un comprador que ofrecía 230 mil, el número en que finalmente se cerró la operación. Ese comprador era, por supuesto, Manuel Adorni.
Rucci ratificó que el inmueble fue adquirido en primera instancia por las jubiladas Beatriz Viegas, de 72 años y madre de Feijoo; y por Claudia Sbabo, de 64 años, quien cuenta con un “pase cultural” del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires destinado a quienes perciben haberes inferiores a los 600 mil pesos. “Huguito” Morales se los vendió en 200 mil dólares; luego, ellas pagaron la reforma integral del departamento, que quedó hecho “a nuevo”. Ante el fiscal, Rucci reconoció que así, reformado, el precio semipiso no baja de los 345 mil.
Como se sabe, Adorni compró por mucho menos y hasta se financió: puso de entrada 30 mil dólares cash y el resto –el 87 por ciento del total de la operación– fue costeado por una hipoteca privada que el jefe de Gabinete firmó con las dos jubiladas en cuestión, siempre a través de Pablo Feijoo, un “amigo” del jefe de Gabinete. Feijoo está citado a declarar este miércoles.
Las amistades parecen jugar un rol clave en el pasamanos: Trimarchi dijo ser también él amigo de “Huguito” Morales. Ambos se conocen por lo menos desde 1997, cuando coincidieron en el plantel de fútbol profesional del club Lanús. Una hipótesis no muy descabellada es que los amigos decidieron hacer la operación por debajo del valor real. El mecanismo fue el del crédito simulado con las jubiladas, lo que le permitiera a Adorni dibujar una compra injustificable para sus ingresos. De esa manera, además, “Huguito” lograría declarar menos patrimonio y pagar menos impuestos. Un win-win.
La hipótesis del crédito simulado, por otra parte, se cae de madura: según Adorni, las jubiladas le prestaron 200 mil dólares sin cobrarle ningún interés, lo cual roza el absurdo y es casi una donación de dinero, dado que poner esa misma plata en un plazo fijo otorga muchísimo más interés.
Los números no cierran
Mas allá de la truchada de la operación de compraventa del departamento de Miró, la lupa de la justicia está puesta en los gastos de Adorni en los últimos meses, que dan cuenta de un enriquecimiento que desborda sus ingresos como funcionario y su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción.
Solo si se siguen los montos que Adorni y su pareja Bettina Angeletti reconocieron haber pagado cash en distintas notas mediáticas o en los papeles presentados hasta ahora ante la OA, en ARCA y ante la justicia, ya desembolsaron unos 85.000 dólares sólo en inmuebles, una cifra que duplica los 43.000 dólares que declaró tener como ahorros al inicio de su gestión (en 2024).
Esos 85 mil dólares se reparten en:
- Los 30 mil que puso de entrada en Miró al 500 (aunque las jubiladas aseguraron que ya pagó algunas cuotas, incluso por adelantado).
- Los 25 mil para el Country Indio Cuá, que se reparten entre los 20 mil dólares iniciales para adquirir la propiedad y otros 5 mil adicionales por la tasa de ingreso al complejo.
- Los 30 mil para saldar parte de la deuda hipotecaria que arrastraban por el departamento anterior, de Parque Chacabuco, adquirido en 2024.
- Ninguna de esas tres propiedades fueron declaradas ante la OA, según Adorni, por una cuestión de tiempos burocráticos.
Otra coincidencia llamativa son las prestamistas jubiladas. Sucedió en Miró y estuvo el antecedente de Indio Cuá, donde también intervino Nechevenko. La diminuta escribana relató que facilitó a Adorni un préstamo de parte de dos mujeres, una comisaria retirada de la Policía Federal, Graciela Molina de Cancio, y otra su hija Victoria Cancio, contadora en la misma fuerza. Ambas declararon la semana pasada y confirmaron que le prestaron 100.000 dólares al exvocero, a diferencia del caso de Miró, con un 11 por ciento de interés anual.
Al combo hay que agregarle, además, los viajes:
- Punta del Este (Uruguay): Para el carnaval de este año, Adorni voló a la casa de su amigo Marcelo Grandio en esa ciudad de la costa charrúa por unos 7.600 dólares en jet privado para él y su familia. Se investiga si fue una dádiva de su amigo, por los contratos que éste obtuvo en la TV Pública.
- Nueva York (EEUU): Solo el pasaje en primera clase de su esposa, Bettina Angeletti, costó 5.154 dólares. Adorni dijo que salieron de su bolsillo. Ella participó de la comitiva oficial pese a no tener cargo. Resta saber el valor final de los viáticos, incluído el lujoso hotel de la Quinta Avenida The Langham.
- Aruba (Venezuela): Fue en diciembre de 2024. El pago se hizo cash y asciende a 5.800 dólares solo en pasajes. Aún resta averiguar el costo de la estadía.
Todo eso sin contar otros gastos que también se investigan, como los consumos mensuales en tarjetas de crédito estimados en 17 millones de pesos según los datos del registro de deudores del Banco Central; las expensas del country Indio Cuá, que rondan los 800.000 pesos todos los meses; las refacciones de Miró, que podrían haber sido absorbidas cash por el propio Adorni. Las malas lenguas hablan de una camioneta Jeep Compass Sport 2.4 AT6, también adquirida en pleno funcionariato libertario. Ni hablar del peluquín y la dentadura nueva, que ya forman parte de la mitología de las redes sociales.

