Redacción de RiojaLibre
Quien conoce el ámbito legislativo sabe que es imposible evitar ciertas ‘peleas’ entre legisladores de un mismo partido; celos de quienes no tienen protagonismo y ambición desmedida de quienes sí lo tienen, hacen que las diferencias salgan a la luz y –de vez en cuando- se produzcan algunos sacudones.
Pero es allí donde se observa en qué posición se encuentra el líder ejecutivo, ya sea Intendente, Gobernador o Presidente. Veamos –y diferenciemos- los dos casos en La Rioja:
- En la Legislatura Provincial, a comienzos de año, un grupo de Diputados Bederistas comenzó a manifestar sus diferencias con respecto a la definición de autoridades. Amenazaron con dividirse; Beder no pudo conciliar e imponer su voluntad, y se creó el Bloque Juan Domingo Perón como alternativa al oficialista.
- En el Concejo Deliberante de la Capital, hace uno días, una concejal (Viviana Luna) expresó que deseaba crear un nuevo bloque, aclarando que seguía acompañando al Intendente. Durante el fin de semana, Quintela marcó un par de números con su teléfono, dio unos cuantos tirones de orejas e impuso su voluntad: NO HUBO DIVISIÓN DE BLOQUES. En la sesión de ayer NO se creó ningún nuevo bloque, y todos los concejales quintelistas siguen aglutinados en el Bloque Rioja Querida.
Más allá de que algunos medios bederistas intenten distorsionar la realidad, vale recalcar que NO se creó ningún nuevo bloque y no existe división alguna en el Concejo Capitalino.
Si no profundizamos, pareciera que esto solo se tratase de egos y ‘nombres’ de legisladores que tienen o no un bloque propio. Pero no, las divisiones en un cuerpo legislativo inciden directamente en el poder ejecutivo. Volvamos a diferencias los casos entre Provincia y Municipio:
Por las fuertes internas en sus Diputados, el Gobernador ya no tiene el control pleno de la Legislatura. Esto quedó demostrado la semana pasada, cuando le ‘rebotaron’ el Proyecto de Ley para reestructurar las SAPEM, y lo ‘obligaron’ a hacer importantes modificaciones. Debe destacarse que no fueron los cuatro Diputados opositores (que –obviamente- ya manifestaron que rechazarán la Ley en General), sino algunos diputados históricos del bederismo los que se plantaron y le pusieron un límite a Beder Herrera. Seguramente, el Proyecto volverá la semana que viene y será aprobado, pero con las modificaciones que impusieron los Diputados.
En el Concejo la situación es totalmente diferente: el Intendente tiene la tranquilidad de que todos sus ediles lo acompañan sin miramientos. Incluso, Quintela se da el lujo de contar con el ‘respaldo’ de ediles bederistas y algunos radicales. Tal es el predominio de la autoridad del Intendente, que es inminente la unificación de un mega bloque peronista. Otro dato a tener en cuenta: ayer, hasta los radicales acompañaron la actualización tarifaria para taxis y remises.
Como se observa en el gráfico, cuando el líder apunta hacia una dirección y todos sus legisladores caminan de la mano en ese sentido, puedo decirse que el liderazgo es fuerte y sólido. Contrariamente, cuando el líder indica con su dedo hacia el este y algunos se dirigen hacia otros puntos cardinales, la autoridad comienza a cuestionarse, y liderazgo corre peligro de perderse.
Aunque desde algunos medios bederistas se intente disimular la fuerte división que existe en su espacio (¿Cómo hacerlo cuando los propios ministros se disparan munición pesada entre sí?), como decía el General “la única verdad es la realidad”. Y la realidad hoy marca que Beder Herrera padeció el ‘rebote’ de la Ley de reestructuración de SAPEM por el plenario de comisiones el pasado miércoles; mientras que el Intendente logra ‘sacar’ sin problemas los proyectos de ordenanzas que envía al Recinto deliberativo.

