Hay dos Chepes.
El real, donde el gobierno provincial viene trabajando intensamente desde hace tiempo para enfrentar la sequía, donde se ejecutan obras, donde se planifican soluciones y se actúa cuando el clima golpea, tal como ocurrió en los últimos días.
Y el otro Chepes: el que apenas parece conocer Gino Visconti.
En ese mundo paralelo en el que vive el flamante diputado nacional por La Libertad Avanza, nada de lo que ocurre parece existir. No existen las obras previas para mitigar la falta de agua. No existen las intervenciones actuales e inmediatas para hacer frente al temporal que dejó serios daños y que, al igual que ocurrió anteriormente en localidades como Chamical o Patquía demandó de la presencia de un Estado que no esquiva su responsabilidad, sino que asiste, acompaña, contiene y resuelve. En su universo paralelo, no existe tampoco la acción permanente en el territorio ni el trabajo sostenido con soluciones concretas que llevan alivio a la gente. En el mundo alternativo de Visconti, Chepes aparece como un lugar abandonado al que sólo se puede asistir -con la mejor de las suertes- gracias a una colecta improvisada de la cual se siente orgulloso.
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La escena que Visconti expone en sus redes es tan llamativa como reveladora: un diputado nacional, representante del espacio que gobierna la Nación y administra los recursos del Estado nacional, que llega al departamento con una colecta solidaria y anuncia, con absoluta convicción, que esa es la única forma posible de ayudar.
La frase merece ser subrayada.
Según esta lógica, la función de un diputado nacional no sería gestionar obras, ni impulsar fondos, ni defender presupuestos, ni articular respuestas ante emergencias, sino pasar la gorra y sacarse una foto. Todo lo demás, al parecer, no existe.
Más curioso aún es que no haya una sola referencia a recursos nacionales, programas, decisiones presupuestarias o gestiones concretas. Ningún dato. Ninguna explicación. Ninguna rendición. Sólo una colecta sin detalles y una afirmación tan grave como involuntariamente honesta: no saben -o no quieren- usar las herramientas que el cargo les da.
El problema no es Chepes.
El problema es que algunos dirigentes -entre los que se inscribe Visconti, por supuesto-, siguen actuando como si fueran meros comentaristas externos de la realidad, cuando en verdad ocupan cargos con responsabilidades claras y obligaciones concretas que, no obstante, están muy lejos de asumir.
En el Chepes real, el que existe fuera del mundo paralelo de Visconti, la gente distingue muy bien la diferencia entre trabajar y posar para la foto, entre gestionar y declamar, entre gobernar y simular. Y también sabe reconocer quién recorre y conoce la Provincia… y quién todavía no salió de la burbuja de su universo paralelo.

