La comparación con décadas anteriores muestra la magnitud del retroceso. Según el análisis histórico de Argendata-Fundar, hace alrededor de 50 años el consumo rondaba los 84 kilos por persona al año. En 2023 se ubicó cerca de los 49 kilos y las mediciones de 2026 lo situaron por debajo de ese nivel.
El pollo avanzó hasta disputar y superar a la carne vacuna en las estimaciones recientes de consumo por habitante. Un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea calculó aproximadamente 47 kilos anuales de pollo, 46,7 de carne vacuna y 20,1 de cerdo para el período comprendido entre agosto de 2025 y julio de 2026.
La diferencia de precios ayuda a explicar ese desplazamiento. En el período examinado por el IERAL, el precio de un kilo de carne vacuna equivalía aproximadamente al de 3,6 kilos de pollo entero o 1,9 kilos de pechito de cerdo. Esa brecha favoreció la sustitución entre tipos de carne en las compras familiares.
La oferta también condicionó el mercado. La producción argentina de carne vacuna se mantuvo cerca de niveles registrados décadas atrás, mientras la población creció y las exportaciones absorbieron una parte de la producción. Por eso, el descenso del consumo por persona no puede atribuirse exclusivamente a los precios o al poder adquisitivo.
Los indicadores describen un cambio en la composición del consumo de carnes, no necesariamente un abandono general de estos alimentos. La expresión «consumo aparente» estima la disponibilidad para el mercado interno a partir de datos de producción y comercio exterior.

