Redacción de RiojaLibre
«Conozco el paño, sé que hay un trasfondo político detrás de esto, y sabemos también que viene desde la oposición», disparó ayer Luis Beder Herrera en conferencia de prensa. Es que la impugnación a la candidatura de Carlos Menem está repleta de sucesos inauditos, que hacen sospechar de la ‘mano negra’ del martinismo, por más que -viendo que había un efecto Boomerang- luego lo desmientan.
Días atrás Julio Martínez había anticipado que la candidatura de Menem iba a tener problemas en la Justicia. Lo curioso fue que -seguramente para esconder el origen de la ‘opereta’- esos ‘problemas’ que anticipó Mashasha aparecen en La Matanza, a más de 1.500 kilómetros de donde Menem es candidato. También es llamativo el nombre del denunciante: un homónimo del Secretario de toda la vida del ex Presidente (Ramón Hernández).
Apenas se conoció la noticia, los fanáticos martinistas (99% de ellos Trolls) salieron a celebrar la noticia en las redes, dejando al descubierto la autoría de la maniobra. Incluso, muchos auguraban que «ahora se vienen las impugnaciones de las candidaturas testimoniales de López y Gaitán, y se quedan sin candidatos».
En esa frase se oculta un preocupante autoritarismo que reina en FCR: ¿Acaso el deseo de Mashasha es ‘ganar’ sin contrincantes, ganar sin vencer en las urnas?.
Como sea, la jugada del martinismo tuvo un efecto Boomerang en unas pocas horas. Lejos de percibir a Menem como ‘un delincuente que no puede ser candidato’ (el objetivo de la maniobra), la gran mayoría de la sociedad riojana se solidarizó con el ex Presidente, teniendo en claro que se trataba de un capítulo más de la Campaña Sucia que suele ejecutar FCR de cara a cada elección.
Dicha campaña sucia surge de la desesperación de ver cómo los sondeos que son enviados desde Casa Rosada dan una ventaja de alrededor de 15 puntos en contra, con una tendencia imposible de revertir. Lejos de ser redituable, el efecto Boomerang de la impugnación habría logrado estirar aún más esa tendencia: la candidatura de Menem NO se bajará, y la victimización le hizo sumar unos cuantos adeptos más.
La doble cara y doble moral sigue siendo la principal bandera que iza FCR: mientras el propio Julio Martínez asegura que «no se me escuchará ni un agravio contra Menem», sus secuaces lo aniquilan, tratándolo de ‘delincuente’ y otras tantas barbaridades.

