El Parlamento del MERCOSUR aprobó este lunes por amplia mayoría una declaración de repudio a las manifestaciones públicas realizadas por el presidente argentino, Javier Milei, contra el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes.
La iniciativa recibió el respaldo de parlamentarios de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, configurando un pronunciamiento regional que atravesó las pertenencias nacionales y reafirmó la necesidad de preservar el respeto institucional entre los países que integran el MERCOSUR.
La declaración considera que las expresiones de Milei son contrarias a los principios de “respeto institucional, convivencia democrática y cooperación” sobre los que se sustenta el proceso de integración regional.
El texto aprobado también reafirma el compromiso del PARLASUR con la soberanía, la democracia, el Estado de Derecho, la independencia de los poderes públicos y la no intervención o injerencia de autoridades extranjeras en los procesos electorales, políticos y judiciales internos de los Estados miembros.
El pronunciamiento surge a partir de las expresiones realizadas por Milei en San Pablo contra Lula y Alexandre de Moraes y cuestiona, además, la participación de autoridades del Gobierno argentino y representantes del servicio exterior en una actividad de naturaleza político-partidaria desarrollada en Brasil. El proyecto sostiene que este tipo de intervenciones resultan incompatibles con el espíritu de fraternidad, cooperación política e integración que debe regir las relaciones dentro del MERCOSUR.
Asimismo, el PARLASUR manifestó su solidaridad institucional con el pueblo brasileño, sus autoridades democráticamente constituidas y sus instituciones republicanas, y exhortó a las máximas autoridades de los Estados Partes a mantener un lenguaje acorde con sus responsabilidades institucionales.
Finalmente, la declaración reclama restablecer y fortalecer los canales institucionales de diálogo entre Argentina y Brasil, evitar una profundización de las tensiones diplomáticas y reafirmar que la política exterior debe ser concebida como una política de Estado, basada en la previsibilidad, el profesionalismo, el respeto recíproco y una visión de futuro.
La aprobación por amplia mayoría constituye una señal política del Parlamento regional en defensa de una integración que pueda convivir con las diferencias ideológicas entre los gobiernos, pero que establezca como límite el respeto a la soberanía de los Estados, sus instituciones democráticas y sus decisiones internas.

