José Jeremías Bazán tiene 18 años y desde que tiene 1 año vivió en una casa hogar. Al cumplir los 18 le otorgaron el egreso de ese lugar, pero ahora no consigue trabajo y no tiene donde vivir. Tampoco sabe leer ni escribir y además tiene HIV.
El jovencito comenzó a trabajar de maletero en la terminal y de limpiavidrios, durmiendo en la calle hasta que reunió 1500 pesos para pagar un mes de alquiler. El problema es que ahora no tiene más dinero y teme quedar de nuevo en la calle.
“Alquilo una pieza y duermo en un cartón porque no tengo nada, en la casa hogar nunca me dieron ninguna ayuda social”, contó y agregó que no tiene familia: “sufrí mucho desde que nací, mi papá era alcohólico y le pegaba a mi mamá, que tenía problemas mentales, por eso el juez intervino y nosotros quedamos a la deriva”.
Por su parte, desde la comunidad Tango dependiente de la clínica Llanos se comunicaron para aclarar que el joven pasó un año en ese lugar por un oficio judicial ya que tenía problemas de adicción. Gisela, encargada de la clínica psiquiátrica, explicó que “en el mes de junio él decidió irse por su propia voluntad luego de estar un año, lo llevaron desde el área de niñez y adolescencia y ellos lo contenían pero el problema es que nunca tuvo una familia que lo contenga”.

