Por Angel Flores
Medios nacionales y unos pocos locales, dieron la noticia del malestar en la fuerza policial, por varios acuerdos no cumplidos por el gobierno provincial, y que estalló con la supuesta agresión con un arma de fuego, por parte del hijo del gobernador, Luciano Herrera, a un sub oficial de apellido Oyola.
Varios interrogantes, y el murmullo de varios testigos que en el “pueblo grande” de La Rioja, sostienen que el episodio desplegó un gran operativo de ocultamiento, hasta del propio Oyola, que hasta la fecha, nada se sabe de el y su paradero.
Otra victima del ocultamiento, la extorsión, el apriete y el miedo, es Silvia Acoria, delegada policial que es la cara visible en el anterior conflicto que le dio varios beneficios a la fuerza policial, pero que ahora, en el momento de reclamar los puntos que no se cumplieron, la detuvieron preventivamente, con un sumario administrativo, sin goce de sueldo y que la tiene al borde de la baja definitiva.
Beder Herrera con su verborrágica forma de tratar a los riojanos dijo: “los policías gordos, que andan con las panzas así, no van a ascender más. Voy a sacar un decreto sobre eso. Ahora van a saber”…
Y sus funcionarios en seguridad provincial, Claudio Saul, Roque Jaime, Luis Paez y Luis Angulo, “flacos” en decisión propia, mantienen la misma línea. La de ocultar con total impunidad y arremeter contra cualquiera que intente cambiar el lugar de “las vacas en la estancia”.
Lo cierto es que el estado de “alerta” esta en las fuerzas policiales y como nunca se puede ver el movimiento en las redes sociales, y mensajes de texto, que actualizan minuto a minuto lo que es el malestar generalizado en los uniformados.
Según varios integrantes de la fuerza policial, algunos con panza, dicen que esto recién comienza. Que la lucha sigue mas activa que nunca, esperando el próximo paso de los “flacos” funcionarios para tomar la decisión definitiva de reclamar pacíficamente lo que el gobierno no les cumplió

