Redacción de RiojaLibre
En su obra maestra La Divina Comedia, Dante Alighieri sentenciaba: “el más oscuro rincón del infierno está reservado para aquellos que conservan su neutralidad en tiempos de crisis moral”.
Alighieri no tenía idea que varios siglos después, en un Departamento Riojano conocido como la Perla del Oeste, nacería un futuro dirigente político en el que dicha frase pudiese hacer eco. Desde que asumió en el Senado de la Nación, Julio Martínez exacerbó la estrategia que viene sosteniendo una vez que su ‘aliado’ Mauricio Macri se hizo cargo de la Presidencia: callar y callar ante cada política controvertida de Nación.
El 10 de Diciembre de 2015 Mashasha guardó en el ‘baúl de los recuerdos’ su encendida lucha mediática por la resistencia antiminera en Famatina, y con ella la postura mediática que conocíamos de él ante cada situación polémica. El cambio en su conducta fue dramática: convertido en Ministro de Defensa de la Nación, se alejó de los medios riojanos (aquellos de los que él mismo se quejaba que antes no le daban la atención necesaria) y se refugió en la política Nacional.

En Julio de 2017 renunció al Gabinete de Macri para dedicarse a su candidatura a Senador Nacional. Nunca antes en la historia un candidato había ‘callado’ tanto durante la campaña. Cada Tarifazo, cada Ajuste, cada embestida de Nación contra el bolsillo de los riojanos tiene como respuesta el ‘silencio’ de Julio Martínez.
Una vez que asumió como Senador, el ‘silencio cómplice’ de Mashasha tocó su punto máximo, rozando el ridículo. Tanto en la Reforma Previsional, como en la Ley que pretendía frenar los Tarifazos (en ambas votó a favor del Gobierno y en contra de los intereses riojanos), como en la sesión de ayer por la Despenalización del Aborto, el chileciteño se escondió de manera ridícula para no tener que enfrentar los medios de comunicación. Ayer hubo 61 oradores, pero Julio Martínez no estuvo entre ellos, fue uno de los nueve que eligieron no dar su opinión en un tema que puso en vilo al País.

En el escenario político que atraviesa nuestra Provincia, el comportamiento cobarde disfrazado de neutral se manifiesta cuando callamos ante las voces políticas que defienden la inequidad, cuando un Gobierno Nacional condena a miles y miles de riojanos a la pobreza con una inflación anual superior al 30%, con Tarifazos constantes, con Ajustes que atentan contra las finanzas Provinciales.
Para Mashasha es neutro no decir nada cuando sube la Nafta una vez por semana, para no mostrarse cerca de Nación (que impulsa esas subas) ni cerca de Provincia, que condena esas políticas. Para Mashasha neutralidad es no alzar la voz cuando se anuncia desde Nación que el costo de la energía aumentará un 41% desde Agosto. Para Mashasha es neutro mirar a otro lado cuando desde Nación se advierte que para el año que viene La Rioja recibirá 1.800 millones de pesos menos por el Ajuste Fiscal que impone el FMI.
No es Neutralidad Julio Martínez, eso es Cobardía.
Es cobardía no señalar que la Nafta sube porque ‘tu Gobierno’ liberó el precio a las petroleras; es cobardía no decir que desde que asumió ‘tu Presidente’ la luz subió alrededor de un 800%; es cobardía con condenar el pacto con el FMI que generará un inevitable aumento de la Pobreza en Provincias que dependen casi exclusivamente del Estado, como La Rioja.
Gracias Gabriel por esa foto. Lxs riojanxs pudimos ver por fin al senador @JulioMartinezLR. Que eligió callar, y mucho, en un debate histórico para la Argentina. No nos vamos a olvidar más de esta votación. https://t.co/OUXqOvWlU5
— 💚Anto Sanchez Maltese 💚 (@anto_smaltese) 9 de agosto de 2018
Es Cobardía porque Julio Martínez piensa y cree -para adentro- lo expuesto en el párrafo anterior, pero por pertenencia política (esperando la financiación de la campaña para el año que viene) calla y disfraza esa cobardía de aparente neutralidad.
La paciencia del ciudadano riojano se está agotando. Es hora de alzar la voz, de exigir a quienes no vendieron (hasta diciembre de 2015) que siempre estaban del lado de la gente, que tomen una postura clara y definida. Como sociedad, debemos evitar que, gracias a la estrategia del silencio, las viejas prácticas políticas que ellos mismos condenaban hasta 2015 nos encaminen al lado más oscuro del infierno, lugar que los riojanos conocemos bien de cerca.

