La recesión económica y la pérdida del poder adquisitivo continúan dejando su marca en el entramado comercial del país. Esta vez, la postal de la crisis llega desde la ciudad capital de La Rioja, donde un reciente relevamiento periodístico expuso un panorama desolador: 54 locales comerciales se encuentran completamente cerrados y vacíos en el microcentro de la ciudad.
El informe, realizado a lo largo de las principales arterias que conectan la Avenida Perón con la Avenida Gordillo, evidencia cómo la tradicional zona céntrica riojana está perdiendo su histórico vigor. El detalle calle por calle es contundente: vías clave como Pelagio B. Luna, San Nicolás de Bari y Rivadavia registran hasta 10 comercios cerrados cada una. Otras arterias como Vélez Sarsfield, Alberdi y Bazán y Bustos suman 7, 6 y 5 persianas bajas, respectivamente. Incluso en las peatonales, históricamente el corazón del consumo local, se reportaron locales vacíos en calles como 25 de Mayo y Joaquín V. González.
El termómetro de una crisis que resuena en todo el país
El panorama se agrava al observar que la tendencia no parece detenerse en los cierres ya consumados: el relevamiento detectó que otros cuatro comercios de la zona ya exhiben carteles de liquidación total de mercadería en sus vidrieras, el ineludible paso previo a bajar la persiana. Aunque algunos pocos locales han intentado reinventarse cambiando de rubro —como antiguas confiterías que hoy se transformaron en locales de ropa económica —, el balance general en el microcentro es de una circulación peatonal y vehicular notablemente baja.
La imagen de las peatonales riojanas con negocios vacíos no es un hecho aislado, sino un reflejo fiel de una problemática que escala a nivel nacional. El estancamiento del consumo y la brutal presión de los costos fijos están reconfigurando la geografía comercial argentina, donde las zonas céntricas tradicionales sufren el mayor impacto de la crisis.

