Dante Casas sigue una demanda judicial, pues asegura que fue empleado de una ferretería relacionada con Argüello y que por pedido del ex magistrado, en los papeles comerciales y bancarios figuraría su empleado como el dueño, dado que existe una incompatibilidad en el cargo como juez de Paz, comerciante y la vinculación con el Estado, en este caso por la venta de materiales a la municipalidad de Famatina.
Casas relató que “Fabré era el encargado de controlar el depósito del corralón. Nosotros cuando le llevábamos material de la ferretería, el que llevaba el control de las compras y de las entregas era él”. El que otrora fue empleado del ex juez, comentó que dicho corralón funcionaba a escasos metros de la plaza principal de Famatina y que en el 2011 le dan de baja.
También, acotó que el corralón figuraba como propietario Ricardo Carmona Gabriel y “le vendían materiales exclusivamente a la municipalidad”.
“Ese corralón tenía domicilio en Chilecito, pero funcionaba en Famatina. La Fiscalía hizo una inspección ocular pero mal, porque vinieron a Famatina cuando el domicilio que figura es Buenos Aires 227 de Chilecito y ahí no hay ningún corralón, hay una casa. Dieron un domicilio falso”, amplió.
Casas que se quedó sin trabajo en el 2011, continúa desempleado y con dificultades para seguir llevando adelante estas causas judiciales. Recordó que “mi relación con el ex juez comenzó cuando me pidió poner el negocio a nombre mío. El se encargaba de manejar las cuentas bancarias, las compras, los pagos; yo trabajé cinco años con él, jornada completa, sin horarios para irme a comer; yo era el responsable de atender el negocio y entregar los pedidos en la ferretería y el depósito”.
También señaló que “en el 2011 dejé de trabajar porque era mucho trabajo y poco lo que me pagaba. Siempre estuve en negro, no estaba registrado como empleado porque yo figuraba como dueño del negocio. Quedó todo bien en ese momento porque me confirmó que me iba a dejar libre de todo, pero resulta que no fue así”, relata con pesar Casas.
Este empleado remarca la situación que atraviesa en torno a la entidad crediticia del Banco Nación, organismo con el cual la ferretería operaba y donde tenía la cuenta bancaria a su nombre.
Pese a que la cuenta bancaria fue dada de baja en el 2011 por falta de fondos, Casas firma la documentación respectiva y acuerdan con el ex juez que se haría cargo de los pagos a los proveedores a quienes les había librado cheques sabiendo que la cuenta estaba sin fondos.
“El (por Argüello) manejaba todo lo del Banco; yo solo atendía el negocio. Cuando había inspecciones del Banco Nación me hacía firmar a mí, pero si no retiraba, firmaba y manejaba todo él, estando todo a mi nombre”; recuerda.
Luego, Casas vuelve a recibir una comunicación desde el Banco Nación porque se habían librado cheques estando la cuenta cerrada y por deudas con la Tarjeta Nativa que era operada por el juez. También reveló que el seguro de vida que ofrece el Banco a la persona que es titular de la cuenta, tenía como beneficiario al ex juez “porque todos sabían que el verdadero dueño era él”.
En aquel momento, Casas le inicia una demanda laboral por 100 mil pesos, de los cuales serían dos cuotas de veinte mil pesos y el resto en pagos de tres mil. “Solamente me pagó las dos cuotas de veinte mil y después nunca más”.
Por otra parte, Casas expone el grave daño personal “estoy perjudicado en el Banco Central; no puedo ni sacar el carné de conducir”, se lamenta el señor que desde el 2012 no obtuvo ninguna respuesta ni significativos avances judiciales en su causa.
Fuente: El Independiente

