
Rondan decenas de especulaciones internas en torno a cada fórmula que se presentará en las próximas elecciones: ninguna lista es ajena al juego de ‘si a tal le conviene que gane cual, o es preferible que pierda tal’. Sin embargo, el grueso de la sociedad es ajeno a ese cuasi perverso juego de especulaciones que entretiene al microclima político; la gran mayoría de la sociedad vota con ‘el bolsillo’, y más aún cuando se atraviesan tiempos de crisis. El elector prima su realidad cotidiana para definir su voto y –como dice ‘Don Héctor’ contrarrestando cualquier tipo de encuestas- ‘cuando hay hambre, gana el peronismo’.
La frase muchos se la adjudican al CEO de Clarín –Héctor Magnetto- y, si bien puede parecer simplista, tiene un fuerte sustento teórico que la respalda. Basados en dos antecedentes concretos (1989, 2001-2003) son varios los especialistas en la materia que coinciden con dicho análisis: la historia ha demostrado que cuando la situación económica aprieta, el partido que sale beneficiado es el peronismo.
En La Rioja, desde que asumió Mauricio Macri la presidencia, la crisis económica se potencia con respecto a otros puntos del País. Quizás por estar alejada del ‘Puerto’, en un Gobierno que se caracteriza por sus políticas centralistas, la región del NOA es la que más exageradamente comenzó a padecer las políticas neoliberales del Macrismo. Los datos e índices que arrojan estos primeros 18 meses de Macri en la Presidencia, son lapidarios para nuestra Provincia, amén de tener un importante Ministro riojano en el Gabinete.
Solo en 2017 más de 500 operarios industriales perdieron su fuente laboral. Se trata de un número realmente preocupante: en seis meses 500 familias perdieron su sustento laboral y quedaron a la deriva, sin ningún tipo de ayuda o contención por parte del Gobierno Nacional. El panorama es tan desolador como desalentador: a futuro se esperan más cierres -y consecuentes despidos- de fábricas riojanas, profundizando la crisis terminal que padece el Parque Industrial.
Desde los gremios textiles imploran a Nación, sin temor a quedar humillados, que revean la decisión de abrir indiscriminadamente las importaciones. A las empresas les conviene ‘comprar el producto ya hecho’ afuera, en lugar de fabricarlo acá. Al empresario no se le puede pedir ‘sensibilidad’: su tarea es ‘ganar dinero’ y es lógico que escojan el ‘menor costo’ para sostener y/o aumentar la ganancia. Es el Estado quien debe aplicar políticas compensatorias para impulsar la producción local; lo hizo con el desarrollo minero y con el campo (quita de retenciones), pero no lo hace con las industrias nacionales.
La suba de tarifas en servicios básicos, por la quita de subsidios de Nación, es otro elemento que golpea de manera letal a las fábricas y al comercio riojano. Además de apuntar contra el bolsillo de los usuarios, los Tarifazos en energía y gas fueron cruciales para el cierre de varios comercios: sube el costo, provocando un aumento del producto y una drástica baja de la venta.
Especialistas en la materia aseguran que la gravedad del escenario que se presenta en La Rioja excede la triste noticia de ‘trabajadores despedidos’ o ‘comercios cerrados’. “El problema más grave es que esos 500 ‘sueldos menos’ significan que 500 familias dejarán de pertenecer al circuito económico riojano; si 500 familias tipo (2.000 personas) dejan de ‘gastar’ esos sueldos que ya no tienen, es inevitable que el comercio y el circuito económico riojano lo sientan, provocando caída de ventas, reducción de gastos y más posibles despidos o cierre”, argumentan.
Ergo, no son solo 2.000 riojanos (500 trabajadores despedidos) los que padecen las políticas neoliberales del Gobierno Nacional, sino también los actores del circuito económico que se ven perjudicados por esos 500 salarios menos en nuestra sociedad. Estos riojanos son quienes –siguiendo la frase de Magnetto- padecen hambre y presumiblemente votarán al peronismo para recuperar la estabilidad que tenían años anteriores.
Vale aclarar que nos enfocamos puntualmente en los operarios despedidos del Parque Industrial a manera ejemplificadora, pero esa cifra (500) se multiplica si estiramos el alcance a otros sectores vapuleados por las políticas nacionales.
Especulaciones al por mayor
Si nos metemos en el análisis estrictamente electoral y político, resulta llamativo que en todos los espacios –que presentaron, o no, listas- reinan las especulaciones. Es que –como es común en las elecciones de medio término- la gran mayoría se aventura a anticipar cómo repercutirán los resultados de Octubre en la elección que verdaderamente le importa a todos: Gobernación de 2019.
Ninguno de los candidatos que se presentan en Agosto y Octubre, tienen como principal objetivo obtener la banca que disputan, sino que es el ‘efecto colateral’ el que persiguen sus respectivas candidaturas.
La lógica y coherencia indica que un dirigente no puede primar una banca en el Senado perdiendo a cambio el Ministerio de Defensa de la Nación, manejando uno de los presupuestos más importantes del país, mucho mayor al propio Gobierno de La Rioja. Ahora bien, si obtener esa banca –con un triunfo electoral- le significa la confirmación de la candidatura a gobernador en 2019, la ecuación cambia. El 22 de Octubre Julio Martínez no buscará ser Senador, busca lanzar –con un triunfo en toda la Provincia- su candidatura a la Gobernación en 2019.
Es a partir de esa verdad inapelable que se debe dilucidar cuál será la postura del Intendente Alberto Paredes Urquiza de cara a las elecciones. Si Martínez buscase solo la Senaduría, no se dudaría del apoyo irrestricto de APU para vencer al oficialismo Provincial, pero sabiendo que lo que realmente pretende Mashasha es lanzar su candidatura a Gobernador, es cuando aparecen las dudas, ya que el Jefe Comunal también tiene aspiraciones electorales dentro de dos años.
Ayudando a Julio Martínez a lograr el triunfo, APU estaría potenciando a quien él mismo pretende enfrentar en 2019. Por el contrario, si Mashasha pierde en Octubre, su candidatura a la Gobernación queda prácticamente descartada, y Nación deberá buscar en otro referente riojano (APU precisamente) a su candidato para luchar por la Casa de las Tejas dentro de dos años.
Por otra parte, un triunfo de Carlos Menem en Octubre de ninguna manera lo catapulta para la disputa por la Gobernación; el único interés del ex Presidente es garantizarse seis años de fueros para pasar sus últimos años sin sobresaltos judiciales. A su vez, es un hecho que –ganando el PJ en Octubre obteniendo los dos triunfos electorales del año- allana el camino del Presidente del Partido (Beder Herrera) a la Gobernación en 2019.
Resumiendo, una victoria de Martínez en Octubre dejaría la disputa para la Gobernación entre tres espacios/candidatos: Julio Martínez, el PJ (Beder o Madera) y el Paredismo. En cambio, un triunfo de Menem sacaría a Mashasha de carrera, dejando un mano a mano entre Beder Herrera y Alberto Paredes Urquiza (Properonismo).
Las especulaciones abundan por todos lados, incluso dentro de Cambiemos, ya que hay un sector de la UCR y del PRO (frigerismo) que piensan que ‘es tiempo de una renovación de nombres’. Son aquellos que piensan que no se puede ‘hacer lo mismo que se critica’: la UCR fustiga al PJ por Gobernar la Provincia desde hace 30 años con los mismos nombres, pero –como oposición- ellos presentan siempre los mismos candidatos, Julio e Inés. Una derrota en Octubre obligaría a Julio Martínez a dar un paso al costado, dando lugar al surgimiento de nuevos liderazgos en la oposición provincial.


Pues entonces hace 70 años hay hambre. El peronismo quiere a los pobres, por eso cada año crea mas y mas gente para que los voten. Y los desnutridos mentales y morales, lo hacen.