Enorme pedido de armas a EEUU para ‘combatir el terrorismo’
Los documentos que revelan el equipamiento militar que el Gobierno solicitó a Norteamérica. Representa el mayor requerimiento desde la guerra de Malvinas. Juan Ignacio Amorín
En medio de un salvaje ajuste de cuentas en todos los ministerios, el gobierno de Mauricio Macri solicitó a los Estados Unidos de América un extenso listado de equipamiento militar para adquirir con el fin de «combatir el terrorismo». Allí figuran poderosos aviones de caza, tanques de guerra, misiles de mediano y largo alcance y helicópteros similares a los utilizados en la guerra de Malvinas, por un costo total que supera largamente los 2 mil millones de dólares que proyecta desembolsar la administración nacional en los próximos dos años.
El Destape accedió en exclusiva al listado completo de armamento que el gobierno argentino solicitó a mediados de 2016 al Congreso norteamericano para su aprobación, e incluso comprobó que algunos materiales ya fueron adquiridos. A través de una nota dirigida al congresista Peter Visclosky, el embajador Martín Lousteau adjuntó el listado de equipamiento en materia militar solicitada por el país para «combatir el terrorismo» citando como referencia una reunión que mantuvo con los diputados Eduardo Amadeo y Luciano Laspina, de Cambiemos.
En el pedido, se detalla que el ejército argentino solicita, entre otras cosas, 12 helicópteros de ataque Cobra AH1, utilizados por el ejército estadounidense durante la Guerra de Vietnam, la del Golfo y la del Líbano, unos 10 helicópteros modelo Chinook, utilizados en la guerra de Malvinas, otros 16 Black Hawk UH60, otro tipo de aeronave de transporte táctico, conocido mundialmente por su rol en la Guerra de Irak, y por último unos 26 helicópteros Bell 412, lo que representaría un total de más de mil millones de dólares.
Además de los poderosos helicópteros, el Ejército nacional también solicitó unas 182 tanquetas de guerra tipo StryKer, modelos M1128, M1130, M1132, M1134 y M1139, que son utilizadas por las fuerzas armadas de Estados Unidos e Israel. Las mismas están equipadas con ametralladoras calibre 50, lanzadoras de granadas y cañones de 105 milímetros. Otro de los llamativos pedidos realizados a Norteamerica son los lanzamisiles Javelin (se pidieron 80), un modelo portátil desarrollado por el gobierno estadounidense para derribar tanques y avionetas.
Por su parte, la Fuerza Aérea no se quiso quedar atrás y también realizó una extensa «lista de deseos», que incluso, ya comenzaron a cumplirse: pese a que en el país se diseñan aeronaves similares, el gobierno nacional solicitó unos 24 aviones de caza Texan T6, de los cuales ya se compraron unos 12 según se anunció oficialmente hace tan sólo un mes. Los Texan son aviones de entrenamiento avanzado para pilotos, que fueron utilizados en la Segunda Guerra Mundial y durante las décadas posteriores. El costo total de estas aeronaves superaría los 280 millones de dólares.
Pero los Texan no resultaron suficientes para la Fuerza: en el listado también se agregaron otros 12 aviones de caza F-16 FightingFalcon, un cazabombardero desarrollado por EEUU en la década del 70 que ya no es producido para sus fuerzas armadas, sino que es material exclusivo de exportación. Este avión es considerado supersónico (viaja más rápido que la velocidad del sonido) y fue utilizado en la Guerra del Líbano, de Afganistán y en la invasión de Estados Unidos a Irak, entre otros conflictos armados, y el costo total de la compra rondaría la exorbitante suma de 250 millones de dólares.
Por último, la Marina también realizó su propio listado de «necesidades», y requirió, entre otras cosas, unos 2 aviones Orion, utilizados habitualmente para patrullaje marítimo. El mismo fue utilizado por los norteamericanos en la década del 60, cuando realizaron numerosas patrullas de bloqueo en las proximidades de Cuba, así como también fue partícipe en las guerras de Vietnam y del Golfo. El costo de ambos rondaría los 70 millones de dólares. Además de los Orion, el Estado nacional le pidió a los Estados Unidos unos 24 vehículos blindados Anfibios modelo AAVR7A1, los cuales son utilizados en la actualidad para el transporte de tropas del cuerpo de marines estadounidenses.
Estos modelos fueron utilizados durante la Guerra de Malvinas por la dictadura argentina, así como también participaron en la guerra de Irak y del Golfo. En este caso, el valor de la compra rondaría los 60 millones de dólares.
ÁMBITO FINANCIERO: Vuelven los rumores de cambios en el Gabinete, ante los reclamos de industriales y sindicalistas
En uno de los párrafos, el artículo de Ámbito resalta: «Al menos un par de ministros más están en la mira de los sectores críticos a la marcha del gobierno. Uno es el titular de Defensa, Julio Martínez. En este sentido, circulan versiones en cuanto a que se le podría «proponer» pelear por la senaduría por La Rioja para dejar su cartera».
El artículo completo:
Pese a que tan sólo pocos días atrás el presidente Mauricio Macri desmintió enfáticamente la posibilidad de cambios en el elenco de gobierno (fue durante la cena con Mirtha Legrand), en medios de la Casa Rosada se vuelven a escuchar críticas por parte de importantes funcionarios referidas a algunos miembros del gabinete nacional.
Estos cuestionamientos se basan en la falta de resultados en la economía – la gente sigue sin sentir la reactivación -, problemas de gestión y, sobre todo, por el efecto negativo que tuvieron estos problemas entre otros, en la caída en la imagen presidencial. Asimismo, la mayoría de las encuestas manifiestan una cuota de decepción en el manejo de la cosa pública por parte del gobierno.
Francisco Cabrera, titular de Producción, es uno de los que cosecha más reproches. La crítica más fuerte que recae sobre este ministerio, y particularmente sobre la Secretaría de Comercio, es por los efectos «no deseados» de la política de precios transparentes elaborada por Miguel Braun.
Si bien en el gobierno coinciden en que la idea de fondo es correcta (que el consumidor tenga en claro sus opciones), se cree que el «timing» de la decisión y la forma en que fue comunicada resultaron «horribles» y provocaron una retracción del consumo, en momentos en que el gobierno necesita de manera imperiosa mostrar que la actividad económica está repuntando.
«Qué quieren que sólo compren con rebajas por pago al contado los millonarios» se quejan algunos funcionarios en la Rosada. En tanto, los comerciantes, en particular de los barrios, argumentan que «se vende mucho menos, la gente solo compra lo que necesita porque le parece cara la financiación», se lamentan al tiempo que manifiestan también su decepción con el gobierno de Macri, al que dicen mucho haber votado.
También se lanzan dardos contra Braun por su falta de contacto – y sobre todo de regulación – a los supermercados, responsables según algunos sectores del gobierno, de parte del problema de la inflación de los últimos meses. «Hemos pasado de la pistola de (Guillermo) Moreno a la pistola de agua de Braun» comentan con ironía en la Casa Rosada en referencia a una foto en el que se ve al secretario de Comercio con ese juguete y que tuvo amplia circulación en las redes sociales.
• Monopolios
A Cabrera se le achaca falta de «cintura política» y cuestionan quienes no lo quieren, su falta de apertura al diálogo con los sectores que peor la están pasando, como sucede con distintas ramas industriales – FIEL acaba de confirmar un derrumbe de 9,5% en la actividad manufacturera en la comparación interanual a febrero pasado -. Si el gobierno no puede dar en lo inmediato «una solución», al menos debería prestar «atención» y abrir alguna esperanza a las actividades más perjudicadas.
Por esta razón es que, según ha trascendido, algunos hombres del entorno presidencial están haciendo discretas gestiones con profesionales que tienen buen diálogo con las organizaciones industriales y manejo de gestión pública ante la eventualidad de un relevo.
Cabrera es amigo personal de Macri y uno de los funcionarios más apreciados por el presidente, sostienen los que descartan la posibilidad de cambios. Tanto Cabrera como Braun reforzaron el respeto presidencial por la decisión de «romper el mayor monopolio del país», sostienen en la Casa Rosada, a partir de la decisión de obligar a los bancos a vender Prisma, la empresa que concentra la administración de las tarjetas de crédito. Y agregan: «durante años los bancos se llenaron de plata y ahora no nos quieren porque además los obligamos a bajar las comisiones de las tarjetas».
Con relación a la supuesta falta de respuesta a las demandas sectoriales, desde el ministerio de Producción contestan que se está haciendo un monitoreo permanente de las distintas actividades y articulando respuestas. Como anticipó ámbito.com, se tomó la decisión, ejemplifican, de » restablecer hasta 6 cuotas sin interés para rubros en crisis, como los sectores textil y calzado, dos actividades que sufren por las caídas de ventas». Asimismo no descartan incorporar estas facilidades a otros rubros con problemas.
El contraargumento es que «Carlos Melconian también era y es muy amigo y Macri no tuvo problemas en disponer su desplazamiento en aras de homogeneizar su equipo de gobierno».
De acuerdo con la evaluación que se realiza en la Casa Rosada, la puja está abierta y con resultado incierto. Previsiblemente, la marcha de la inflación y de la actividad económica sean las que terminen inclinando la balanza.
Al menos un par de ministros más están en la mira de los sectores críticos a la marcha del gobierno. Uno es el titular de Defensa, Julio Martínez. En este sentido, circulan versiones en cuanto a que se le podría «proponer» pelear por la senaduría por La Rioja para dejar su cartera. Sería una salida semejante a la que vivió Carlos Regazzoni, desplazado de la conducción del PAMI y ahora con aspiraciones electorales en el partido de Almirante Brown, tras haber dejado el manejo de la obra social de los jubilados por oponerse – según varias fuentes – a los ajustes presupuestarios reclamados desde la Jefatura de Ministros.
Otro de los «nominados» es el ministro de Salud, Jorge Lemus aunque a pesar de las recurrentes críticas permanece en su puesto.

