Desde la iglesia, en la previa de la visita del Papa León XIV, también bajaron un mensaje claro al respecto. “No se puede tener una mirada superficial y luego decir ‘no nos interesa’ o ‘que se arreglen’”, dijo el titular de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) Marcelo Colombo y agregó: “alguna solución tiene que haber”.
En esa línea, Colombo recordó que la iglesia tuvo una intervención “muy fuerte” cuando pelearon contra la ludopatía online y añadió: “Nos preocupaban las familias que se endeudaban por razón del juego como adicción. Ahora, esta situación que se agrega, que es el tener que afrontar muchas veces por causa del uso de las billeteras electrónicas” y “ponerse en deuda”, explicó.
Otro de los que habló este lunes sobre el tema fue el canciller Pablo Quirno. Al ser consultado por periodistas sobre la morosidad aseguró que “el tema del endeudamiento ya lo hemos conversado… no hay que minimizar las dificultades que puede estar pasando cierto sector de la sociedad, pero es una cuestión que se va a resolver. Estamos viendo que los índices de morosidad están bajando y es parte de la volatilidad macroeconómica a la que nos induce el riesgo kuka”.
Luego, el titular de la cartera de Relaciones Exteriores añadió que ese supuesto “riesgo kuka”, va “a desaparecer”, en las elecciones del año que viene. “Los argentinos tienen que confiar que este proceso de cambio les va a traer crecimiento y bienestar”, dijo.
Este martes habrá una nueva reunión de la mesa política en Balcarce 50, encabezada por Karina Milei, y puede que el tema de la morosidad sea parte del menú. Si bien en la última reunión de gabinete Milei dijo que ese “no era un problema”, y que no había “crisis de morosidad”, la senadora Patricia Bullrich, durante su última intervención en la cámara Alta, se diferenció del mandatario y dijo que el endeudamiento es “un robo que no se puede permitir”.
Bullrich, sin embargo, le cargó la responsabilidad a los bancos y las fintech. Opinó que son ellos los que tienen que “generar mecanismos concretos de refinanciación, hacerse cargo y ayudar”. También propuso que los bancos pongan “carteles gigantes como en la brutalidad de los etiquetados frontales que digan ‘Si usted se endeuda por $100.000, va a terminar pagando $250.000′“.

