Redacción de RiojaLibre
Quienes entienden de estrategia política aseguran que la ‘no asunción’ de Felipe Álvarez se definió el Domingo 22 de Octubre cerca de las 20hs, cuando la tendencia fue irreversible y la derrota del PJ a manos de Cambiemos era un hecho. Tres semanas atrás, Alberto Paredes Urquiza había decidido romper con el PJ y ‘trabajar’ para Cambiemos en dicha elección.
En lo pragmático, el PJ no gana nada impidiendo la asunción de Felipe Álvarez, ya que cuenta con los dos tercios del Cuerpo (mayoría absoluta) y el reemplazo de Felipe también sería paredista. Sin embargo, en lo simbólico, se trató de un gesto que apuntó a dejar sentados dos puntos cruciales:
- El Poder lo sigue teniendo la misma persona que lo tuvo en la última década
- Quien ose con seguir los caminos de APU y Felipe, sufrirá las mismas consecuencias.
Muchos en el PJ entienden que el Caso Felipe se trata de un disciplinamiento (el mismo que dos años atrás lo padeció Gustavo Minuzzi) y que la banca es lo de menos. El objetivo se logró: tras la derrota de Octubre a ningún ‘justicialista’ se le ocurrió seguir los pasos de APU y vestirse de amarillo.
Comenzado el 2018, la traición del Vicegobernador era una cuestión que se daría naturalmente. Ni el PJ ni Casa de las Tejas movieron un dedo para impedirlo, pero si lo moverán para evitar que otros justicialistas sigan su camino. Bosetti es historia y en el PJ se lo celebra, pero ahora se enfocarán en que esa enfermedad aislada no se transforme en una epidemia. Si es necesario, habrá otro ‘Caso Felipe’ para disciplinar. Es en es te marco que se mira con particular atención lo que pueda suceder en Catuna el próximo viernes.

