Redacción de RiojaLibre
Todos recordarán el caso de Celeste Arias, que escandalizó a todos los medios de comunicación los primeros meses de este año. Arias fue la co docente que se encadenó en la puerta de ingreso de la UNLaR por ser despedida a causa de ‘supuestas’ llegadas tardes. En la primera sesión de este año se trató en el Consejo Superior este tema, pero –‘casualmente’- Tello Roldán no pudo estar presente porque perdía el único vuelo del día que tenía para ir a Capital Federal a cumplir con una ‘Comisión de Servicio esa misma jornada’.
Antes de continuar, vale remarcar que muy pocas veces el ex Rector se ausentaba de las sesiones del Consejo Superior, ya que adoraba explayarse durante horas y horas ante sus conciliarios, contando sus anécdotas y experiencias. Muchos de los presentes adulaban al Rector y ponían particular atención en sus palabras; otros, se limitaban a comer y comer. Merece destacarse la exagerada comida que se servía el último viernes de cada mes a estos 33 personajes.
“Entrábamos a las 10:30hs y nos recibían con masas finas, te y/o café. En menos de treinta minutos ya largaban con sandwichitos de miga, de todas las variedades que te puedas imaginar. Cerca del almuerzo aparecían diferentes copetines y pizzas… Era exquisita la comida, la verdad nos trataban como a reyes. Teníamos un mozo (Jorge) a nuestra disposición, en cualquier momento de la sesión, levantabas la mano, Jorge se acercaba y le pedías lo que se te antojaba”. Al parecer, Tello Roldán llenaba con comida y lujos a quienes tenían el deber de ‘controlarlo’, para que se olviden de cumplir su función.
Retornemos a lo importante, en la primera sesión de este año, Tello Roldán debió ausentarse a una hora de haber comenzado la reunión. El entonces vicerrector Sergio Martín se hizo cargo de la presidencia, y –creer o reventar- el primer tema que se trata luego de la huida del Rector es el polémico caso de Celeste Arias. Lo cierto es que después de hablar unos minutos sobre el caso, Martín tuvo la incoherencia de ser democrático: “Bueno, vamos a votar, quién está a favor”, preguntó.
¿Te estarás preguntando por qué decimos ‘incoherencia’? ¿Qué tiene de malo que se proceda a una votación? Sucede que con su proceder, Martín puso al descubierto el autoritarismo y depotismo de Tello Roldán. Así reaccionó uno de los Conciliarios: “No sabíamos que hacer. Nos dejó tiesos. Viste cuando pasa algo que crees que imposible que suceda… Bueno, así quedamos”.
En ninguna de las sesiones que presidió Tello Roldán existió la posibilidad de votación o debate; siempre el Rector hacía su monólogo e informaba al Secretario lo que él disponía, sin consultar en lo más mínimo a los conciliarios. Por ello la sorpresa de los presentes ante la reacción de Martín: “Nos mirábamos entre nosotros como no sabiendo que hacer. Era tal el desconocimiento que teníamos del sistema de debate y votación, que no sabíamos si lo teníamos que hacer por escrito, o levantando la mano, o de otra manera”. Para los desprevenidos, vale aclarar: No está hablando un ciudadano ajeno al ámbito académico; sino un conciliario que durante cuatro años fue conciliario del Consejo Superior de la UNLaR.
Para culminar su relato, nuestra fuente nos describe magistralmente: “Es como si a un mudo se le acabar mágicamente su discapacidad de un segudo a otro; ¿qué hace? Quiere hablar, pero no puede, porque –además de no saber cómo hacerlo- el asombro que lo invade no lo deja actuar. A nosotros nos pasó lo mismo!”

