Redacción de RiojaLibre
En la elección del 27 de Enero el resultado fue categórico: el SÍ a la candidatura de Sergio Casas para Gobernador venció al NO por casi 20 puntos de diferencia. Sergio Casas -solo- venció a todos los posibles candidatos opositores (Martínez, Paredes Urquiza, Beder, etc). que pidieron a la ciudadanía votar por el NO.
El argumento de que fue una elección ‘amañada’, en un mes de vacaciones donde no todos los riojanos podían ir a votar, pierde validez cuando se observan las encuestas. Absolutamente todos los sondeos (del Gobierno Provincial y Nacional, del PJ y de Cambiemos, etc.) coinciden en que, cualquiera sea el escenario, Sergio Casas triunfará de manera cómoda sobre sus contrincantes el próximo 12 de Mayo.
Los dirigentes opositores no niegan esta premisa: por ejemple, Paredes Urquiza adelanta -en Off- que si Casas es candidato, él irá por la reelección en la Intendencia, pero si la Corte proscribe a Casas, se anota en la lucha por la Gobernación.
Sergio Casas fue vicegobernador de 2011 a 2015, sin ningún tipo de injerencia sobre el poder ejecutivo. E incluso, es un secreto a voces que durante sus dos años de gestión como Gobernador (hasta el 4 de Junio de 2018), quien verdaderamente tomaba las decisiones era el -hasta entonces- líder y conductor del espacio: Luis Beder Herrera.
Esto lo sostienen los propios dirigentes opositores, como Julio Martínez, Alberto Paredes Urquiza e Inés Brizuela y Doria. Eran ellos quienes hasta el primer semestre del año pasado afirmaban que ‘Beder seguía gobernando’.
Consecuentemente, la ‘alternancia del poder’ no está en riesgo en La Rioja. Ya sea desde la esencia de la Constitución (Casas tuvo un solo período como gobernador), como desde la realidad política: Casas apenas lleva un año de Gobernador.
Es por eso que resulta preocupante que ‘Ahora La Rioja’ presione por la proscripción de un candidato, que goza de todo tipo de legitimidad para ser Gobernador. El Pueblo riojano quiere que Sergio Casas tenga un segundo período consecutivo (permitido por la Constitución) como Gobernador, sería un duro golpe a la Democracia que la Justicia lo impida, y más grave aún que la oposición lo celebre y lo aproveche.

