Redacción de RiojaLibre
Desde el instante que supo que su re reelección no sería posible, Beder Herrera sintió que cada día que le quedaba como gobernador era una pérdida de tiempo. Soportar el desgaste de tener que hacer frente todos los escándalos que lo agobian, con la sola alicaída esperanza de retener el poder con un candidato Marioneta.
El 8M le hizo entender a Beder que NO sería posible, que no tiene chances de retener el poder. En la actualidad, el gobernador solo dispone de 20.000 votos, una cifra totalmente insuficiente para esperanzarse; no existe trampa ni artimaña posible, con 20 mil votos NO SE PUEDE. Mientras se pregunta qué pasó con los 110 votos que supo tener en el 2011, Beder empieza a programar su huída.
En ese contexto debe entenderse el adelantamiento de las elecciones. No se debe a una estrategia (como en 2011), sino a un pedido a gritos de querer delegar el poder cuanto antes. Beder sabe que ya perdió las elecciones, entonces entiende que no sirve soportar el costo político de enfrentar las problemáticas que abundan en la provincia.
Adelantando las elecciones se adelanta la Transición. No habrá que gobernar hasta Octubre, sino hasta Junio; quedan solo tres meses de calvario. Desde el 29 de Junio, que se las arregle el ganador de las elecciones; los problemas ya no solo apuntarán a Beder, sino que también será incumbencia del Gobernador electo.
¿Por qué tener que convencer al ciudadano que no soy el culpable de todos sus males si ya no necesito su voto? Que venga y se haga cargo el Gobernador Electo. Incluso -días atrás- se dejó trascender desde el ofiialismo que Beder tomaría licencia y le dejaría su lugar e Casas con la excusa de que sume protagonismo, pero la verdadera razón es la misma del adelantamiento de las elecciones: Beder está con miedo, y se quiere ir…

