Por Eduardo Chavarría (publicado originalmente en su blog)
Hace 500 años Nicolas Maquiavello decía: “Nunca intentes ganar por la fuerza lo que puede ser ganado por la mentira”. Me niego a creer que el rector de la universidad Nacional de La Rioja se esté inspirando en Maquiavello, como también me niego a creer que los estudiantes que le están dando oxigeno político a Fabián Caderón no hayan mirado nunca este autor.
No sirve -y es casi una vulgaridad- la explicación “pidamos presupuesto, después transparencia”. La academia debería saber que la transparencia es inherente al presupuesto. Nadie discute sobre la actualización de los fondos. Tampoco sobre la obligación de que expliquen como los gastan.
A la vista de todos están los baños en lamentable estado. No aptos para académicos.
–Aulas superpobladas.
-Carreras sin aprobación.
–Inexistencia de bibliografía actualizada.
– Ya abandonó sus estudios un alumno con problemas motrices, que no puede subir las escaleras para tomar clases.
Y la frutilla. Un “experimento Psicologico”. Se dan clases en aulas con la sola división de una placa de durlok. Lo que obliga a los alumnos a aprender dos materias diferentes, o no aprender nada. Ahí el experimento.
Todo esto quedó de lado cuando universidades de todo el país salieron a reclamar por mayor presupuesto. Rápidos de reflejos, quienes manejan la UNLaR aprovecharon la oportunidad y nos convocaron a los riojanos a otra pueblada. Una gran pueblada. Lo necesariamente grande para tapar todo el desmanejo de la universidad, que desde “la toma” aumentó de 200 a 600 la planta no docente, donde los punteros y amigos encontraron su “lugar en el mundo”.
“Nunca intentes ganar por la fuerza lo que puede ser ganado por la mentira”. Le está saliendo bien, hasta ahora, al gobierno universitario, el esperpento de gestión que lleva adelante. Aportamos información difundida, que se convierte en prueba de nuestras dudas.
¿La UNLaR tiene 45 mil estudiantes? Si los tiene, ¿donde los ubica?
Las fábricas de Dulces, de Aceite de Oliva y de Medicamentos, ¿están abandonadas?.
Mas allá de los: “pidamos presupuesto, después transparencia”, a nosotros no dejó de sorprendernos y buscar explicación.
En medio de los reclamos por mayor presupuesto para la UNLaR nos enteramos que mientras el Presidente de la Nación gana 208 mil pesos mensuales, el rector Fabian Calderón estaría recibiendo 227 mil pesos por mes, a lo que se le debe sumar items como antigüedad, que lo llevarían a pasar los 300 mil. Es 35 % mas que cualquier rector del país.
No faltará el “académico” que diga: ¡¡quien no gana 300 mil!!… pues estamos hablando de una universidad en la que sus alumnos, futuros profesionales, andan vendiendo pastelitos para financiar sus tesis. Una universidad que no puede gastar 5 mil pesos en hacer un informe en la curtiembre de Nonogasta. Solicitud que espera desde febrero en el sueño de los justos.
Bajo la sombra del poder omnímodo del PJ. riojano, Calderón maniobra con el doble rol de titular de la unidad básica más grande de La Rioja llamada UNLaR, y el de rector de una “Casa de altos estudios”. Lo primero lo hace bien, pues solo se trata de obedecer a sus amos. Lo segundo le queda grande, pero La Rioja es milagrosa.

