Los acontecimientos de los últimos días, y de las últimas horas, van dibujando a trazos la realidad riojana
de hoy.
Nos apuramos porque nos esperan en la UNLAR y no queremos que nadie nos cuente nada, queremos
verlo, participar y sumarnos al reclamo de una juventud que nos necesita a todos. No hace falta agregar
mucho más, esperemos a los acontecimientos para que nadie nos mienta.
Extraño giro en la campaña electoral oficialista. Desempolvaron la primera campaña de Ángel Maza y
sin sonrojarse le copiaron su lema: LA RIOJA TIENE FUTURO. Es difícil no concluir que Beder Herrera
reconoce ser su continuador, haber concretado sus obras y su Plan de Gobierno. Solo falta que reediten
el libro LA RIOJA TIENE FUTURO firmado por Maza en 1995. Claro que con Maza no había oscuras
SAPEM ni absurdos Superdomos.
Nos guste o no, Didí llegó con una interna peronista, con el Frente de la Esperanza. Hoy, con el
peronismo ausente, o sin peronistas, que es lo mismo, Beder intenta perpetuarse, cambiando la foto
de los candidatos cuestionados, por la del renunciamiento de Evita. ¿Será que van a renunciar? No
creemos en semejante dignidad, en La Rioja no se consigue.
En tanto Famatina y Capital son excluidos del reparto de recursos contra toda lógica institucional, el
único renunciamiento digno es el del Intendente de la Capital, Ricardo Quintela, quién se abstuvo de
participar para no legitimar la trampa de las colectoras.
Detrás de la gente en las calles, por UNLAR o por Famatina, flota un fuerte cuestionamiento al gobierno
de Beder Herrera y una toma de posición, a fuerza de gestión y gestos, de quién solo piensa en la unión
del peronismo y de volver a los principios y banderas institucionales y democráticas: Ricardo Quintela.
Todos se preguntan adónde irá el voto Q. Muchos se atan los rulos. Lo cierto es que la libertad de opción
que planteó el espacio político, sumará esos votos a la mayoría de la sociedad, a conciencia, a pura
ideología. En la gestión del Municipio de la Capital, se puede buscar el gesto de Quintela a la sociedad.
Cambiar la forma de hacer política desde el trabajo para la gente, es una realidad insoslayable. Quién
crea lo contrario, se equivoca. Un gesto vale más que mil palabras, especialmente las de los discursos
electorales y miserablemente interesados. Los que se quieran sumar, que vengan. “Viejos” e indignos,
abstenerse. Bienvenida la juventud corajuda, en ellos está el ejemplo de nuestra lucha.
