«La verdad que no tiene ningún sentido», dijo Jaime sobre el fallo. «Me retiro contrariado porque consideraba que no había elementos para que esto saliera así, señaló.
«Entró la política a Tribunales», sostuvo el abogado defensor de Jaime, Marcelo Brito.
«No fue juzgado la ley, sino que se juzgó sin ninguna prueba», se quejó el abogado, quien adelantó que apelarán el fallo.
Sobre Jaime pesan una serie de procesamientos en la Justicia Federal de Capital Federal, uno de ellos por presunto enriquecimiento ilícito. Además, tiene causas elevadas a juicio como la que juzga su responsabilidad como exsecretario de Transporte en la tragedia de Onde.
Insultos
Al salir de la sala de audiencias, gente que pasaba por el lugar insultó al exfuncionario K.
Uno de los que le gritó «corrupto» fue el exfiscal de Santa Cruz Andrés Vivanco, quien ha venido denunciando una serie de maniobras del kirchnerismo en la provincia patagónica.
«Voy averiguar quién sos», desafió Jaime, antes de subirse al auto, y rodeado de policías.
Última palabra
Jaime hizo uso del derecho a la última palabra y ante el Tribunal Oral Federal N|2 había reiterado su inocencia.
«Niego totalmente los hechos que se me imputan», dijo.
Jaime llegó hoy en remise a Tribunales cerca de las 9.30, junto a su abogado defensor. Se lo vio tranquilo y estimó que todo «saldrá bien». Pero finalmente fue condenado.
El fiscal Maximiliano Hairabedián defendió la acusación y destacó el fallo.
El proceso arrancó el martes pasado, tras ser pospuesto por un mes, cuando el acusado se mantuvo prófugo del la justicia tras un pedido de captura en Buenos Aires y Córdoba hasta que el tribunal lo rechazó.
El miércoles pasado se cumplió la etapa de alegatos en la que la Fiscalía pidió un año de condena en suspenso.
Los hechos
La imputación por este hecho a Jaime ocurrió el siete de junio de 2010, durante un allanamiento en la residencia de su hija en Villa Carlos Paz por pedido del juez federal Norberto Oyarbide, en el marco de una causa por enriquecimiento ilícito.
Según indica la acusación el exsecretario de Transporte de la Nación intentó esconder en el bolsillo de su pantalón unas tarjetas personales que lo sindicaban con director ejecutivo de la firma Cerro Motos. La maniobra fue advertida por un miembro de la policía federal que lo reprendió y Jaime devolvió la prueba.
Más tarde, las tarjetas que fueron encontradas por una perito contadora que fue testigo en el juicio, se perdieron en el camino entre Córdoba y Buenos Aires.

