Redacción de RiojaLibre
Cuando Fabián Calderón habla no solo habla Fabián Calderón, sino que lo hace el Rector de la UNLaR; es decir habla la UNLaR. Por eso no es de sorprender que ante la posición que tomó Calderón, muchos medios titulen ‘La UNLaR apoya a Scioli. Calderón emite su opinión política no como individuo, sino como insitución, habla en nombre de los más de 10 alumnos que tiene la Universidad.
El primer interrogante que debe hacerse es si ‘le pidió permiso, o consultó con los Estudiantes’ el hecho de apoyar deliberadamente a Daniel Scioli. Seguramente, la respuesta de los calderonistas es que el Rector ganó la elección del año pasado, y de esa manera se consigue el ‘aval’ y consenso de la comunidad universitaria.
Error: Calderón ganó para conducir la UNLaR, no para ‘hacer política’ desde su cargo de Rector. Otro dato: no tuvo la mayoría de los votos, sino que se benefició por el ‘voto ponderado’, y en el Balotaje la democracia es plena, una persona es igual a un voto; el voto de un docente a Scioli no vale más que el voto de un alumno a Macri. Ergo, su legitimidad para hablar de política es totalmente pasible de cuestionamientos.
Pero el gran problema es las consecuencias que puede traer aparejada la audaz decisión de Calderón. Si gana Scioli, todo irá bien, incluso ‘presumiblemente’ mejor que ahora, ya que en el mundo político la ‘toma de posiciones’ se premia. Pero qué pasa si el próximo presidente es Mauricio Macri. Cada vez que llegue un pedido de fondos desde La Rioja, Macri tendrá en su escritorio la siguiente imagen:
Seguramente, los ‘opositores’ a Calderón se asegurarán de que esa foto no falte en el despacho del entonces Presidente de la Nación. Conocedores del ámbito político advierten que probablemente Macri responda ‘achicando’ el caudal de fondos que se le envía a la UNLaR. Recordemos que la Universidad depende exclusivamente de Nación, y no del Gobierno Provincial. Macri intentará poner a ‘su gente’ en puestos claves en todo el territorio argentino. No se tratá de ‘intervenir’, sino de ‘cerrar el chorro’ para generar conflictos que terminen con el pedido popular de un ‘cambio’.
Amén de las especulaciones políticas, quienes van a la UNLaR a lo que se debe hacer en una Universidad (ESTUDIAR) no tienen la culpa de estos afiches:
Los estudiantes no tienen por qué pagar las consecuencias de irresponsabilidades o jugadas políticas del Rector.
Finalmente, un dato que no podemos dejar pasar. El ex candidato a Rector por la oposición, Alejandro Álvarez, es un referente del PRO en La Rioja. Antes del acuerdo PRO-UCR, cuando Macri recibió la negativa de Ramón Díaz para ser su candidato a Gobernador, el equipo técnico del PRO en La Rioja midió a posibles ‘candidatos’ del espacio y Álvarez figuraba en la lista. No solo figuraba, sino que encabezó el sondeo.
Todo hace pensar que si gana Macri, Calderón tiene los días contados en la UNLaR. Ya sea esperando a las elecciones del 2017, o -esperemos que NO- por fuerza mayor, la UNLaR dejará de ser verde y se convertirá en Amarilla.



