El ministro de Economía Luis Caputo redireccionó préstamos de organismos internacionales por 2.156 millones de dólares para derivarlos a “las nuevas prioridades estratégicas del país”, que son pagarle al FMI y tapar el agujero financiero de deuda que él mismo generó. Esos créditos tenían destino específico que incluía mejoras en los trenes, programas alimentarios para sectores vulnerables, infraestructura para prevenir inundaciones, seguridad alimentaria, apoyo a Pymes y promoción del turismo. No se hará nada: solo pagar deuda.
Los datos constan en los informes de reestructuración de 5 préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por 647,5 millones de dólares y 9 del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), que forma parte del Banco Mundial, por 1.509 millones de dólares. En todos consta que la reedireccionamiento del dinero fue solicitado por el gobierno de Javier Milei. Los créditos los habían conseguido los gobiernos anteriores.
La punta del iceberg
La punta de este iceberg de desvío de fondos la denunció hace unos días Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura bonaerense. Ante la inminencia del fenómeno de “El niño”, que según la Organización Meteorológica Mundial este año promete “una intensidad sin precedentes”, Katopodis reveló un doble abandono del gobierno nacional en materia de obras hídricas.
Por un lado, Milei y Caputo desvían el dinero del Fondo Hídrico que existe gracias al Impuesto a los Combustibles que paga cada conductor cuando carga nafta o gasoil. Desde que Milei asumió ese impuesto subió un 1.387%. El dinero tiene que destinarse a la Dirección Nacional de Vialidad y al Fondo Hídrico para hacer obras. No las hacen ni explican donde va ese dinero.
Por el otro está el desvío de préstamos de organismos internacionales. En este caso, el redireccionamiento del préstamo BIRF 9516-AR. Ese cérdito se aprobó el 27 de junio de 2023, cuando Katopodis tenía el mismo cargo de ministro pero a nivel nacional. El objetivo original era “reducir el riesgo de inundaciones en ciudades seleccionadas y mejorar la gestión integrada del riesgo de inundaciones urbanas en Argentina, así como para actuar de manera eficaz en caso de una crisis o emergencia”. Pero ahora, a pedido de Milei y Caputo, “se determinó que las actividades financiadas en el marco de este Proyecto no constituyen prioridades inmediatas”.
El documento del BIRF donde consta el desvío acordado de este dinero detalla que “esta reestructuración fue solicitada por el gobierno con el fin de alinear la cartera con las prioridades y estrategias nacionales, limitando las inversiones en infraestructura”. Y afirma: “En el marco de la segunda ronda de revisión de la cartera del Banco Mundial por parte del Gobierno de Argentina, iniciada en diciembre de 2024 —cuyo objetivo es alinear el financiamiento del Banco con las prioridades estratégicas del país—, se determinó que las actividades financiadas en el marco de este Proyecto no constituyen prioridades inmediatas”.
¿Cuales son las prioridades? La ciénaga financiera donde Caputo enterró al país.
Desde el BIRF informan que “el Proyecto será cerrado y se cancelará el monto no comprometido de ciento cuarenta y ocho millones quinientos ochenta mil dólares de los Estados Unidos (US$ 148 580 000)”. Todo para poder tomar más deuda para pagar deuda. Toda deuda generada por Caputo.
En su denuncia, Katopodis sintetizó la maniobra: “Caputo usó créditos destinados a prevenir inundaciones para refinanciar la deuda que él mismo contrajo en 2018”.
El cuerpo oculto del iceberg
El caso del préstamo para evitar inundaciones no es una excepción. En el caso del BID, el propio Caputo gestó el desvío del dinero con una carta que le envió a Ilan Goldfajn, presidente del organismo. Los argumentos para sostener la maniobra son calcados a las diatribas de Milei: “a principios de diciembre de 2023, la economía argentina se enfrentaba a la crisis más profunda de su historia”; la inflación iba a “un ritmo anualizado superior al 17.000%”; etc.
Caputo le recuerda al presidente del BID que el FMI aprobó la revisión de las cuentas argentinas, sin aclarar que esa revisión es producto de la deuda que tomó Caputo en su gestión con Macri y Capuro en su gestión con Milei. Y luego le pide dinero para cumplir con esas metas del FMI. Textual, la nota dice:
- “El cumplimiento de dichas metas es esencial para fortalecer la estabilidad macroeconómica, asistir la sostenibilidad fiscal y establecer adecuadas bases para el crecimiento. Para acompañar la consecución de los objetivos del programa, el Gobierno precisa de financiamiento adicional de los Bancos de Desarrollo Multilaterales. En ese sentido, el apoyo del Banco a través del Programa de Apoyo a la Sostenibilidad Fiscal y el Crecimiento, bajo la modalidad de Préstamo Especial de Desarrollo (SDL, de acuerdo a sus siglas en inglés), por un monto de hasta US$647.5 millones, es fundamental para el país. Este financiamiento tendrá como objetivo apoyar la recuperación de la sostenibilidad macroeconómica de Argentina, a través de los siguientes objetivos específicos: (i) fortalecer las finanzas públicas; y (ii) fortalecer la balanza de pagos”.
El BID aceptó, pero en lugar de prestarle más plata redireccionó otros préstamos obtenidos por los gobiernos anteriores que ya estaban vigentes y eran para obras de infraestructura, seguridad alimentaria, apoyo a Pymes y desarrollo turístico.
El detalle de los préstamos BID desviados por Caputo es:
- 400 millones de dólares del Préstamo 4265/OC-AR, suscrito el 20 de febrero de 2018. Era dinero para mejorar el Ferrocarril General San Martín: Ramal Retiro–Pilar, en especial la capacidad, seguridad, confiabilidad y calidad del servicio.
- 80 millones de dólares del Préstamo 5660/OC-AR, suscrito el 17 de marzo de 2023. El programa estaba destinado al fortalecimiento de los servicios de sanidad agropecuaria y del manejo sustentable de los recursos marítimos e incluía inversiones en infraestructura, laboratorios, equipamiento y fortalecimiento de las capacidades operativas de SENASA e INIDEP.
- 80 millones de dólares del Préstamo 4841/OC-AR, suscrito el 24 de abril de 2020. Era para el Programa Federal de Infraestructura Regional de Transporte, destinado fundamentalmente a infraestructura vial provincial y municipal, mediante obras de pavimentación, rehabilitación y mejoramiento de corredores.
- 56 millones de dólares del préstamo 5570/OC-AR, suscrito el 12 de enero 2023. Era para el Programa de Apoyo a MiPyMEs para la Transformación Digital hacia Industria 4.0 y financiaba instrumentos de apoyo a las MiPyMEs para promover su transformación digital, adopción tecnológica y fortalecimiento de capacidades.
- 31,5 millones de dólares del préstamo 5521/OC-AR, suscrito el 6 de septiembre de 2022. Era para el Programa La Ruta Natural, destinado al desarrollo del turismo de naturaleza e incluía obras de infraestructura turística, estructuración de productos turísticos y apoyo a emprendimientos.
El total de lo redireccionado son 647,5 millones de dólares que en lugar de ir a mejorar los trenes, infraestructura de transporte, seguridad alimentaria, digitalización de las Pymes y fomentar el turismo van a tapar los agujeros financieros de Caputo y el FMI.
Liberar para endeudar
En el caso del BIRF la operación fue distinta. Lo que hizo Caputo fue cancelar 1.700 millones de dólares que tenía comprometidos en créditos para infraestructura, energía y Pymes y con eso “liberar” capacidad de financiamiento. O sea, le dijo que no quiere plata para hacer trenes, prevenir inundaciones o fortalecer programas de alimentación de sectores vulnerables, que quiere el dinero solo para tapar su agujero financiero. La creatividad del Messi de las finanzas es ilimitada.
Los documentos del BIRF revelan que “el Gobierno de Argentina ha solicitado una revisión de la cartera del Banco Mundial con el fin de alinear mejor el financiamiento del Banco con sus nuevas prioridades estratégicas para el país. Como parte de esta revisión, el Gobierno solicitó la cancelación de 1700 millones de dólares estadounidenses correspondientes a saldos no comprometidos en nueve operaciones”
Y detallan que “esta cancelación tiene como objetivo: (i) cerrar operaciones y/o actividades que ya no constituyen una prioridad; y (ii) ampliar el margen de financiamiento disponible para atender nuevas prioridades” y que “el proceso se desarrollará en dos fases: cancelación y posterior reestructuración, con el fin de (i) garantizar tiempo suficiente para ajustar las actividades y los resultados de la operación con los fondos restantes, y (ii) no retrasar el proceso de ampliación del espacio de financiamiento para el país”.
En resumen, bajan créditos productivos para luego pedir más préstamos pero para otra cosa: deuda para tapar deuda.
¿Qué dieron de baja Caputo y Milei para poder pedir más dinero para “las nuevas prioridades estratégicas del país«?
- 598,5 millones de dólares del préstamo BIRF 9390-AR que eran para la Modernización de la Línea Belgrano Sur
- 359 millones de dólares del préstamo BIRF 9521-AR que eran para el Proyecto de Energía Limpia para Hogares y Comunidades Vulnerables, préstamo originalmente destinado a ampliar el acceso a energía limpia y mejorar la eficiencia energética de hogares y comunidades vulnerables
- 199,5 millones de dólares del préstamo BIRF 9587-AR que eran para financiamiento sostenible para MiPymes.
- 128 millones de dólares del préstamo BIRF 9588-AR que eran para fortalecimiento de programas alimentarios para población vulnerable.
- 73,9 millones de dólares del préstamo BIRF 9313-AR que eran para sistemas agroalimentarios climáticamente inteligentes e inclusivos
- 70 millones de dólares del préstamo BIRF 9455-AR que eran para infraestructura de datos para cerrar la brecha digital
- 50,9 millones de dólares del préstamo BIRF 9516-AR que eran para infraestructura para gestión de riesgo de inundaciones urbanas
- 30 millones de dólares del préstamo BIRF 9434-AR que eran para el Programa de Innovación para el Crecimiento Inteligente
Un total de 1509,8 millones de dólares que se van por la canaleta de la transa financiera de Caputo, Milei y el FMI.
Son, entonces, 1509,8 millones de dólares del BIRF y 647,5 millones de dólares del BID que eran para mejorar el país. Un total de 2.156 millones de dólares que Caputo utilizará para tapar su agujero financiero.

