Por Heber Sirerol – Politólogo
Pero hay otro número mucho más incómodo.
El 18,8% de la población económicamente activa riojana tiene trabajo y, aun así, busca otro. Hace un año era el 15,5%.
Ahí está, probablemente, una de las fotografías más interesantes del bolsillo actual.
Tengo trabajo, pero no me alcanza.
Durante años aprendimos a mirar dos grandes termómetros para entender el humor económico: inflación y desempleo.
Si los precios subían demasiado, había problemas. Si faltaba trabajo, también.
Pero ahora aparece algo diferente.
La inflación nacional fue del 1,7% en agosto. En La Rioja el desempleo es relativamente bajo. Sin embargo, casi uno de cada cinco integrantes de la población económicamente activa tiene una ocupación y está buscando otro, según dato de Indec.
Entonces quizás estamos mirando solamente una parte de la película.
Tener trabajo no necesariamente significa tener un ingreso suficiente. Parece lógico que tengamos que mermar gastos o ampliar ingresos para mantener mismo nivel de vida.
Se puede observar, como profesionales venden productos por redes sociales, docentes buscando mas horas o dando clases particulares, empleados públicos trabajando en alguna aplicación, etc. Esto no lo estamos descubriendo ahora y muchos dirán que existió siempre, pero quizás el problema argentino dejó de ser solamente cuántos trabajan. Ahora tenemos que empezar a medir cuántos pueden vivir de su trabajo.
Hoy es muy difícil aceptar que tener un sueldo tampoco significa disponer de ese sueldo, en muchos casos comienza a gastarse mucho de antes de cobrar.
Porque existe otra cuenta, mucho más doméstica:
Sueldo menos tarjeta.
Sueldo menos préstamo.
Sueldo menos el super.
Sueldo menos servicios.
Sueldo menos cuotas.
Lo que queda después de todo eso es el verdadero bolsillo. Obviamente, si es que queda.
A esto se suma otro fenómeno: la informalidad. A nivel nacional alcanzó al 45% de los trabajadores durante el segundo trimestre de 2026. Esto deja a las claras que tener trabajo, entonces, tampoco significa necesariamente estabilidad, aportes, previsibilidad o capacidad para proyectar el mes siguiente.
Hoy es muy difícil aceptar que tener un sueldo tampoco significa disponer de ese sueldo, en muchos casos comienza a gastarse mucho de antes de cobrar.
Pero hay un dato todavía más fuerte.
La mora de las familias en el sistema financiero llegó al 12,9% en julio. En enero era del 10,6%, datos del BCRA.
La deuda empieza a contar una historia que la inflación y el desempleo, por sí solos, ya no alcanzan a explicar.
Durante mucho tiempo la tarjeta permitió comprar algo que no podíamos pagar hoy para pagarlo mañana.
El problema aparece cuando empezamos a utilizar el mañana para pagar el supermercado de hoy.
Ahí cambia todo.
Porque ya no estamos hablando solamente de consumo. Estamos hablando de ingresos que no alcanzan para financiar la vida cotidiana. En el caso particular de La Rioja, donde gran parte de la economía depende del Estado, se vienen aplicando politicas publicas que buscan reactivar el consumo, congelar tarifas e incluso mas de 6000 riojanos buscan mediante del Banco Rioja, regularizar sus deudas. Hay Protección de las victimas de usura, regularización embargos judiciales, etc. Recetas que pueden ayudar pero no sabemos que pasara luego. ¿Estamos pateando el problema hacia adelante? ¿Qué pasara despues de los 60 dias con las tarifas o con los embargos despues de los 180 dias?
Y quizás ese sea el nuevo termómetro que debemos empezar a mirar: el ingreso disponible.
No cuánto cobra una persona.
Cuánto le queda.
Podemos tener menos inflación. Podemos tener menos desempleo. Incluso podemos tener más personas trabajando.
Pero si crece la cantidad de trabajadores buscando un segundo empleo y aumenta la dificultad de las familias para cumplir sus deudas, hay una señal económica que merece ser observada.
La discusión sobre el bolsillo argentino empieza a cambiar.
Tal vez la próxima gran pregunta ya no sea solamente:
¿Tenés trabajo?
Sino una bastante más sencilla.
¿Te alcanza?

