A través de sus redes sociales, el funcionario capitalino no ahorró elogios para el actual jefe comunal, Armando Molina, y para el gobernador Ricardo Quintela, señalándolos como los dirigentes que «conocen más la Capital desde un extremo al otro».
En un claro alineamiento con la conducción municipal, Romero valoró el trabajo de Molina en un contexto de extrema rigidez fiscal por el recorte de fondos federales. Según el secretario, el intendente «transforma la Ciudad a pesar de todo el desfinanciamiento de la Nación».
Al detallar el estado de los servicios públicos de la Capital, el funcionario sostuvo que la gestión «resolvió» cuestiones críticas de la cotidianeidad urbana, entre las que enumeró la recolección de basura, el alumbrado, la limpieza y la ejecución de obras públicas, admitiendo únicamente que «solo falta bacheo».
Para Romero, la consolidación de este esquema responde a una sociedad política e institucional estratégica, la cual sintetizó en una fórmula directa: «AM [Armando Molina] + GP [Gabriela Pedrali] = PROYECTO POLÍTICO».
Sin desautorizar las ambiciones personales, Romero recordó que la conducción del Partido Justicialista local mantiene un ordenamiento vertical ineludible. «El gobernador Ricardo Quintela dice que las aspiraciones son válidas siempre, y yo celebro eso», introdujo, para luego fijar un límite político: «El que aspire a ser intendente, sí o sí tiene que dialogar con Ricardo Quintela y con Armando Molina».
De cara al futuro institucional de la provincia y del principal departamento riojano, el funcionario de la Capital candidateó tanto a la diputada nacional Gabriela Pedrali como al propio Molina para dar continuidad a la línea de gestión quintelista. «GP o AM pueden suceder al gran gitano. Lo demostraron en todos los lugares que él les encomendó; tienen proyecto de provincia y de municipio», concluyó Romero, buscando clausurar el margen para aventuras electorales por fuera del consenso de la mesa chica provincial.

