El Gobierno se niega a hacer el cambio para que el IPC no sea mayor, lo que motivó la salida del exdirector Marco Lavagna.
Milei esconde los rubros que más aumentaron
El INDEC toma como referencia la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) realizada en 2004/05, a pesar de contar con datos más recientes de 2017/18.
En esa canasta de hace ya más de 20 años, se relevan productos como fax y accesorios para fax, teléfonos fijos y amplificadores, contestadores automáticos, cintas de video, disquetes, radiorelojes, CD y DVD vírgenes y alquiler de películas, entre otros tantos.
Si bien su peso específico es mínimo, el acumulado a lo largo de los años sí es más representativo. Sin dudas, es uno de los motivos por los cuales es necesario actualizar la medición.
Con la aparición y masividad de internet y los servicios de streaming y el mayor gasto en servicios públicos, el porcentaje de dinero que se destina a los bienes disminuyó considerablemente.
A nivel internacional, se recomienda actualizar los ponderadores cada 5 años, para no hacer cambios muy bruscos que compliquen la comparación entre períodos.
El cambio más importante a hacerse es el de ponderadores, o sea cuánto cree el INDEC que las familias gastan en cada rubro de la economía. El cálculo nuevo le da menos peso a los bienes y más a los servicios, en línea con lo que ocurre en el mundo desde hace varias décadas.
La estadística que Milei quiere ocultar
La nueva metodología estipula que, por ejemplo, en el Gran Buenos Aires baje el peso de Alimentos y Bebidas no alcohólicas (de 23,4% a 21%) y Bebidas Alcohólicas y tabaco (de 3,3% a 1,9%).
Como contrapartida, suben Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (de 10,5% a 15,1%), Transporte (de 11,6% a 13,9%) y Comunicaciones (de 2,8% a 5,1%).
Los informes de diferentes consultoras como Equilibra o el Observatorio de la UCA señalan que, de haberse hecho el cambio en diciembre de 2023, la inflación acumulada al día de hoy sería de entre 11% y 15% más que la actual.
Es un gran porcentaje de salarios, jubilaciones y otros gastos que no se actualizó y el Gobierno pudo ahorrarse. En gran parte esto explica la desconexión entre el número que arroja el INDEC y los bolsillos de los trabajadores.
Durante el gobierno de Alberto Fernández se utilizó la misma metodología. Pero teniendo en cuenta que los servicios estaban fuertemente regulados y que lo que más aumentaba era la comida por la inestabilidad cambiaria, a la gestión anterior el cambio le hubiera sido incluso favorable.
El IPC durante esos cuatro años hubiera sido muy alto de todas maneras, pero el acumulado daría 891% en lugar de 931%, o sea 40 puntos menos.

