Por Julio Laboranti
El Gobernador estaba obligado a ser el primero en definirse y lo hizo. Lamentablemente –pero no sorprendentemente- escogió el peor camino para la Provincia: desoyó al Gobierno Nacional, no escuchó los pedidos de unidad del peronismo y se la ‘jugará solo’. Tal como te lo comentamos semanas atrás en este mismo espacio, el Gobernador apela al cinismo en su máxima expresión: adelanta las elecciones para que las colectoras y el fraude no corran riesgo.
La impunidad de este Gobierno es tal, que Beder se dio el lujo de ‘bajar linea’ a sus funcionarios para que desparramen cinismo. Conversando con muchos de sus dirigentes, no se sonrojan al afirmar: “vos viste como es el Beder, o la gana en las urnas o la gana cuando cuenta los votos”. “Lo hizo en el 2013 y lo hizo el 8M… ¿Por qué no lo va a hacer en Julio?”, agregan con un sesgo de cinismo insoportable en una democracia real.
Pero más allá de la bronca e indignación que provoca dicha impunidad, se trata de una ‘realidad’ que no podrá ser evitada. Ante este escenario, la oposición deberá unirse para desterrar al Bederismo de La Rioja. Como lo hemos repetido en varias ocasiones, si se tratase de una elección limpia y transparente con reglas de juego claras, con tres candidatos (Quintela, Martínez y Casas), el candidato bederismo saldría tercero cómodo. Pero ni las reglas son claras, ni la elección será transparente, por lo que la balanza se equilibra y cualquiera podría ser el ganador.
Es por ello que debe imperar la madurez política en la oposición y para no poner en riesgo a la Provincia, sometiéndola a la continuidad del Bederismo. ¿Cuál es la solución? El acuerdo de los dos máximos referentes de la Oposición: con Quintela y Martínez juntos, no hay fraude ni colectoras que valga, la derrota del bederismo sería catastrófica.
Detallemos brevemente las tres armas que tiene Beder Herrera para el 5J:
1. Colectoras: en cada Departamento, el candidato bederista irá con una cantidad exuberante de colectoras que le traccionarán votos a Casas. Tomemos como ejemplo un hipotético escenario en Captial: Martínez tendría como candidato a Intendente a Inés Brizuela y Doria; Quintela a Hugo Vera; y Casas a Paredes Urquiza, Felipe Álvarez, Lito Asis, Picana Rodríguez, Pocho Brizuela, Javier Tineo, Diego Mazzuchelli, Andrea Mercado Luna y cuanto dirigente se te ocurra. Es decir, entrarás al cuarto oscuro y verás una Boleta radical, una quintelista y no menos de 15 bederistas. Este escenario se repetirá en todos los Departamentos, dejando como saldo una elección totalmente despareja. Vale una aclaración: aunque la elección a Intendente en Capital sea ilegal y terminará siendo inútil (el Municipio ya convocó a elecciones para el 9 de Agosto), los votos que ‘arrastran’ al candidato a Gobernador sí serán válidos.
2. Fraude: No es novedad el poder de influencia que tiene el Gobernador sobre los entes judiciales de la Provincia. Maneja el Tribunal Superior de Justicia por mensaje de texto, tienen injerencia plena en la digitalización de los datos y el titular de la Junta Electoral de la Provincia –Alberto Bruno- le responde acólitamente. Un dato que resalta el absurdo escenario en La Rioja: en la elección del 2013 la apoderada legal de la lista bederista fue Sandra Vanni, pareja de Alberto Bruno.
3. Fundir la Provincia: al Gobernador no se le moverá un pelo para poner en riesgo el futuro financiero de la Provincia con el fin de lograr el triunfo. Para los sectores más humildes, las dádivas reinarán en toda la Provincia. Para la clase media, anunciará un aumento de sueldo en Abril que se comenzará a cobrar en Mayo. De la clase alta no se preocupa, cada vez son menos, y los pocos que quedan en esa Clase son los funcionarios del Gobierno.
Único Objetivo: sacar al bederismo
Como se expuso más arriba, la única solución para contrarrestar este escenario es la unidad o acuerdo de Ricardo Quintela y Julio Martínez. Solo así se logrará saltar todos los escollos que pone el Gobernador para ganar una elección en La Rioja. Si es genuino el deseo de ambos dirigentes de terminar con el Bederismo en La Rioja, deberán dejar los egos y ambiciones personales de lado, y pensar en el Futuro de la Provincia.
Simplifiquemos al máximo la dicotomía: existen dos alternativas para unir a la oposición. En la primera, la fórmula sería Quintela-Fonzalida, con Julio Martínez candidato a Intendente en Chilecito, Brizuela y Doria en Capital, y Bordagaray como Diputado Nacional. Martínez también podría ser vice y jugarse por un delfín suyo (Klor) en Chilecito. En la lista de Diputados (son tres titulares y tres suplentes) se podrían agregar Gustavo Minuzzi o algún otro justicialista que rompa con el Bederismo). El radical Héctor Olivares, con respaldo de Minuzzi, se quedaría con la Intendencia de Arauco. De esta manera, la oposición se quedaría con la Gobernación, Intendencia de Capital, Chilecito (si va Martínez), Arauco, y Dos Diputados Nacionales. El Bederismo estará acabado.
La otra fórmula posible es Martínez-Quintela, con Hugo Vera candidato a Intendente en Capital, un Quintelista (¿Gaby Pedrali?), Bordagaray y Brizuela y Doria Diputados Nacionales, y Chilecito con candidatura incierta. El resultado sería similar a la primera fórmula con la diferencia de que se perdería Chilecito y los Quintelista tendrían más chances de pujar por el candidato a Intendente en muchas Intendencias. Es decir, quien va como Gobernador, resigna los otros cargos (Intendencias y Diputados Nacionales).
Hasta ahora se venía postergando la definición por esperar ‘a ver qué hace Beder’ y especular con el mejor escenario posible para cada fuerza. ‘Beder ya hizo’ y tanto Quintela como Martínez deberán decidirse: ir juntos y desterrar al bederismo o ir separados y correr el riesgo de que todo siga como está. Ambos deberán encerrarse en una habitación para definir cuál de las dos boletas que te mostramos se presenta, pero con la premisa de que la unidad es imperantemente necesaria para vencer a un sistema electoral perverso y sucio.
Apenas el Gobernador anuncie el adelantamiento de las elecciones (según una fuente de RL podría ser hoy –lunes- al mediodía), Quintela y Martínez deberán concretar una reunión y definir sus futuros, y -paralelamente- el de la Provincia. Primar objetivos personales sería un pecado imperdonable que pagaríamos todos los riojanos durante los próximos cuatro años.

