Redacción de RiojaLibre
La semana pasada, mediante sistema de videoconferencia, volvió a sesionar legalmente el consejo Superior de la UNLaR. Fue allí donde quedó evidenciada, casi de manera oficial, la ruptura definitiva entre el Rector Fabián Calderón y el Vicerector José Pepe Gaspanello.
En plena sesión, a Calderón le dijeron que ‘el convenio firmado con la Provincia no es válido’, y el Rector no pudo evitar el asombro y lamento en su rostro (foto). Calderón se dio cuenta que con 115 funcionarios (algunos con aumento de sueldo en época de Pandemia) ni siquiera se pudo hacer bien un Convenio.

Quizás eso refleje la actualidad de la UNLAR calderonista: pagando 115 abultados sueldos, Calderón no logra que un simple Convenio se haga de manera correcta. La efectividad y operatividad hacen agua en la Universidad.
Otra perlita de la sesión fue cuando Pepe, de manera sagaz pero a la vez diplomática, le hizo saber al Rector que desde que se distanciaron dejó de funcionar la pagina ‘Transparencia UNLaR’, donde se mostraba la ejecución presupuestaria de la Casa de Altos Estudios.

Esta falta de transparencia evidenciada por Pepe no es casual: hay funcionarios a los que les aumentó el sueldo igualando su salario a la máxima categoría no docente, a fin de también pagarles horas extras.
Es por ello que durante la sesión, Callapino pide que «informen todas las resoluciones rectorales desde que inicio la Pandemia».
La ruptura entre Rector y Vice ya es evidente. A diferencia de lo que pasaba antes, Calderón ‘no tiene cuidada la espalda’, y eso se observó durante la última sesión. El Rector ya no es intocable.

