Lunes, 19:05 hs, gente adentro del Hospital de Clínicas de la UNLaR, pero cuando se disponía entrar, la puerta no abría. Al bajar la mirada, se descubre que las dos puertas de ingreso estaban trabadas por un caño, impidiendo el acceso.

Ante la insistencia de querer entrar, se acerca el único guardia presente; saca el caño, abre penas la puerta solo para que se escuche la voz, y dispara: «no hay atención, no puede parar». Se explica que es una urgencia, pero el Guardia se mantiene firme y argumenta: «hay un solo médico, no hay enfermeras, no hay personal, y mirá toda la gente esperando, no te puedo dejar entrar».
Al salir la bronca contra el uniformado es inevitable, pero al pasar unos minutos se entiende que ‘no tiene nada que ver’, que el paupérrimo escenario que presenta el Hospital de Clínicas lejos está de ser su responsabilidad. Recién allí se comprende que los verdaderos responsables están sentados en sus cómodos sillones, en sus amplios despachos, haciendo política.
Esta simple secuencia, que se repite todos los días con cientos de pacientes que van en busca de atención al Hospital de Clínicas, no hace más que sintetizar el fracaso de la Gestión de Calderón en la UNLaR.
Cuando Calderón se hizo cargo de la Universidad, recibió una Institución Modelo en su funcionamiento. Todas las áreas funcionaban como un relojito, entre ellas el Hospital de Clínicas, que era la primera opción de la gran mayoría de los riojanos para confiar su salud.
Vale recordar el episodio cardíaco que padeció el ex Intendente y actual Gobernador electo, Ricardo Quintela, allá por el 2014. Quintela eligió el Hospital de Clínicas para atenderse, para recuperarse. Hoy, si le pasase lo mismo, se encontraría con un barrote en la puerta que le impide el ingreso, con un Hospital de Clínicas ‘sin atención’, sin médicos, sin personal, y en estado de abandono.
¿Qué pasó para que el Hospital de Clínicas pase de ser un Nosocomio modelo elegido por las personas más importantes de la Provincia, a un Hospital en estado de abandono que ni siquiera puede ‘atender’ a sus paciente? Pasó Calderón. Pasaron seis años de mala gestión, de negligencias, de falta de criterio, de desinterés total por lo académico, y de un único objetivo que entorpeció todo: hacer política.

