“¿Por qué? Porque saben todo lo que les falta tener. Eso es una locura, correr detrás de lo que vos creés que deberías tener”, especificó en la entrevista en el streaming La Fábrica.
“Siempre creemos que nos corresponde más, que nos deberían decir que somos más lindos, más inteligentes, más fuertes de lo que realmente somos», siguió apelando ahora a la primera persona del plural, tal vez evocando algún trauma de infancia.
Pero plantando, sin dudas, el planteo ideológico que ya había sido expresado durante su gobierno por el entonces presidente del Banco Central, Javier Rosendo Fraga: “Le hicieron creer a un empleado medio que su sueldo servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior”, había acusado, apuntando al demonio kirchnerista y su “sobreconsumo”.
Felipe Pigna, Sergio Wischñevsky y Pilar Arcidiácono analizan en diálogo con PáginaI12 la falacia de la que parte Macri, y el modo en que expresan unviejo anhelo de la derecha argentina: que los pobres no solo sigan siendo pobres, sino que ni siquiera aspiren a dejar de serlo.
Tenerlo todo
Lo primero que pide Pigna es evitar cualquier idea de “polémicas declaraciones”, para partir de la falacia que significan los dichos del expresidente, toda “una muestra de ignorancia”: “Para 1926 quedabanvarios reinos y reyes en Eruopa: Jorge V en el palacio de Buckinham, Alfonso XIII en el Palacio Real de Madrid, Alfonso Primero de Bélgica en el Palacio Real de Bruselas, la Reina Guillermina de Países Bajos”, enumera entre otros el historiador.
“Pensemos solamente en los extraordinarios palacios donde vivían. Todos ellos tenían vidas extraordinarias, lujos escandalosos, palacios suntuosos donde daban banquetes para quinientas personas, séquitos de mil sirvientes, y toda una serie de excentricidades. No hay manera de comparar seriamente esas vidas con las de las personas que no llegan a cubrir sus necesidades básicas, según define Naciones Unidas la pobreza”.
“La gente no quiere ‘tener todo’: quiere poder vivir, mantener a sus hijos, educarlos, y darse un lujo gusto cada tanto. ‘Tener todo’ no es una ambición de los sectores populares, es más bien una ambición típica de sectores de poder, que son los que han querido ‘tener todo’. Si analizamos el caso de la familia Macri, es un caso emblemático”, analiza también el autor de Los mitos de la historia argentina.
La madre de todas las batallas
“Hay una cultura argentina muy arraigada, que tiene que ver con el ascenso social. En la Argentina siempre estuvo la idea de que aunque seas pobre, tenés una posibilidad de ascender, de que a tus hijos les vaya mejor. Socialmente eso siempre estuvo, y nos diferencia de otros países latinoamericanos. Por eso el enorme mérito de la educación pública, esa gran idea sarmientina, que promovió el famoso relato de m´hijo el dotor”, describe Wischñevsky.
“Esa tradición es la que viene a romper con su discurso Macri, justamente la idea de que es posible el ascenso social en argentina: si naciste pobre, te tenés que morir pobre. Como dijo el contraalmirante Arturo Rial en 1955: “Sepan ustedes que la Revolución Libertadora se hizo para que en este bendito país el hijo del barrendero muera barrendero”. Es el viejo anhelo de la derecha conservadora argentina, que no se rompan las jerarquías sociales. Y es lo que no le perdonaron al peronismo”, analiza.
“La idea que está pregonando Macri sería el broche de oro de la actual batalla cultural argentina, la madre de todas las batallas, la más profunda: que los sectores populares acepten el lugar que les tocó, y no cuestionen más a las elites. Borrar por fin ese viejo anhelo que hasta hoy siguen teniendo los sectores populares en Argentina”, concluye.
Música de fondo
Arcidiacono amplía esta idea: cita al sociólogo Juan Carlos Torres y su idea del“impulso igualitario” para hablar de esta “música de fondo en el ambiente sociocultural argentino, que se manifestó en la movilidad social, y también en las demandas sociales que ganaron derechos; el hecho de sentirse iguales, que caracteriza y diferencia a la Argentina de otros países de la región, algo que todavía está como en el ADN de la Argentina”.
La politóloga suma un aspecto: “Ese impulso igualitario, que hace que nadie se considere más que nadie, como dice Torres, también fue potenciado por las instituciones del bienestar en Argentina. El universalismo en salud, en educación, la expansión creciente de las prestaciones, construyen un Estado fuerte, que llega de distintas formas, no a todos por igual, sin dudas, pero que genera una experiencia y una expectativa”, sigue describiendo la investigadora de Conicet y del Gino Germani.
La cientista social, que ha investigado puntualmente la política social asistencial del gobierno de Cambiemos, plantea una pregunta: ¿Qué pasa cuando esas expectativas ya no siguen vigentes, ante una transformación de las condiciones materiales de la vida tan brutal como la que estamos viendo?“.
Es a eso que aparece en jaque, a la pugna entre lo que se logra mantener y lo que se busca arrasar, adonde apunta este pensamiento cristalizado en los dichos de Macri, expresado bruta y brutalmente.

