De estos más de dieciséis millones de pesos recibidos por parte del gobierno provincial, cuatrocientos cincuenta mil pesos gasto el intendente Sarruff para la expedición Zelada y Dávila. Aproximadamente 15 cuadras bacheadas es lo que se hace con $450.000 pero el destino fueron vacaciones permanentes en el País vecino donde el intendente ya tendría una propiedad. Alta corrupción acompañada del silencio de los medios y el concejo deliberante esteril que “cusquea” con obras que aún terminadas siguen recibiendo partidas.
Medios locales advierten que durante esta semana se precisará en qué y cuánto gastó el municipio en cada obra, cada evento de 2016 y la cruda realidad de un pueblo que solo sirve para facturar en la casa de las tejas.
16 millones y medio de pesos que nadie sabe dónde están, acompañado por la corrupción que al parecer es interminable.


