La renuncia del presidente paraguayo, Santiago Peña, tras quedar envuelto en el escándalo financiero de Ueno Bank, puso en jaque el modelo que su par argentino, Javier Milei, elogiaba: el de un joven economista que prometía renovación y quedó envuelto en una crisis financiera que lo lleva a dejar el gobierno para intentar despegarse del caso. Del “Paraguay es un ejemplo de lo que hay que hacer en materia económica” que pregonaba el líder de La Libertad Avanza al “no te voy a llevar a Suiza, Estados Unidos o Irlanda, Paraguay es una sociedad que vive tranquila” del presidente del Banco Central argentino, Santiago Bausili, los elogios al país vecino fueron una constante en el discurso oficialista argentino, que ahora enfrenta un escenario incómodo ante el deterioro de una de sus principales referencias regionales.
