Todo comenzó cuando un preso alojado en el pabellón 14 se hizo el enfermo. Un celador ingresó a su celda para ver cómo estaba y lo secuestraron. Le quitaron las zapatillas y con unas vendas lo ataron. Le pusieron una faca en el cuello y amenazaron con matarlo.
La policía ingresó al pabellón con escudos y, con balas de goma mediante, retomó el control del motín, que había sido protagonizado por tres reos. El líder era Claudio “Tuerto” Bulacio, condenado a 18 años de prisión por asesinar a Nicolás Díaz en 2016.

Los otros dos involucrados fueron Eduardo Díaz, condenado a siete años de prisión por robo, y Ever Matías “El hijo de la bomba” Cabrera, también condenado por varios robos a 20 años de prisión.


La policía concluyó que no se trató de un mero motín, sino que los tres querían fugarse porque encontraron mochilas con ropa. Los tres serán trasladados a Catamarca, una provincia que tiene un convenio con La Rioja para este tipo de casos.

Tal como reveló EL FEDERAL, el agente Matías Carrizo recibió un disparo en el glúteo. Fuentes médicas dijeron a estaba muy nervioso y consternado por los hechos.
A su vez, otro celador terminó herido. Se trata de Fabio Sánchez, que sufrió un golpe en el ojo. Ever Cabrera, en tanto, fue operado de una herida en una mano.
“Fue un intento de fuga con toma de rehén. Empleado Matías Carrizo matias sufrió disparos con posta de goma realizados a los efectos de poder recuperar el orden y al empleado que había sido tomado como rehén en ningún momento hubo intento de violación”, indicaron fuentes oficiales a EL FEDERAL.
“El señor ministro secretario de seguridad y el director del servicio visitaron en el hospital al empleado Carrizo”, añadieron.

