Persecución ideológica – La era de las Máscaras
He recibido información que en los próximos días llegará a mi domicilio la notificación de Radio y Televisión Argentina Sociedad del Estado (RTA SE) que me dejará cesante junto a 21 trabajadores más, todos de planta permanente, y que fueron directores de otras tantas filiales de Radio Nacional durante la anterior gestión.
Los 21 estamos en un listado que se acompaña a la resolución como “Anexo I” y, casualmente, la característica que nos vincula es haber sido Directores de la radio en la anterior gestión, aunque la mayoría de nosotros -sino todos- ganáramos nuestros cargos mediante concursos públicos de oposición y antecedentes. A ninguno se le venció el contrato y no se lo renovaron.
Con la resolución tomada por el presidente de RTA, Miguel Pereira, es evidente que estamos ante una situación de persecución ideológica instrumentada incluso con el nefasto simbolismo de listas negras, que nos retrotrae a épocas que creíamos superadas en nuestro país. Insisto, la mayoría de los y las despedidas fuimos designados/as directores/as tras participar de concursos públicos de oposición y antecedentes. Todos habíamos sido sacados del cargo de director/a tras la asunción de las autoridades de la alianza Cambiemos en marzo 2016, y préstamos o prestábamos servicios actualmente en el área periodística o administrativa.
Esta es una verdadera lista negra diseñada para castigar a quienes adscriben a ideas o valores diferentes a las de la alianza gobernante, y para disciplinar al resto de los trabajadores y trabajadoras. Esas listas fueron confeccionadas desde la conciencia del peor revanchismo, al estilo de épocas oscuras que parecen regresar.
Estas prácticas se llevaron a cabo simultáneamente mientras el titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi -ex funcionario del ex presidente De la Rua-, habla de pluralidad de voces y respeto por el derecho a la libre expresión en los medios públicos.
Como se ve, sus palabras se dan de bruces con la realidad. Desde el Estado y las corporaciones que hoy lo instrumentan, han inaugurado la era de las máscaras: lo que llaman pluralidad es censura; lo que enuncian como «de todos» es solo para unos pocos; lo único que comunican son amenazas, prohibiciones y telegramas de despidos, no les interesa lo que realmente somos sino lo que representamos. Es la historia de la censura en la Argentina, y esto se remonta sugestivamente al primer golpe militar de 1930 y se prolonga hasta la última dictadura, de la que mi familia fue parte, con el implícito y siniestro slogan que caracterizó la dictadura de Videla: “silencio es salud”.
Quiero decirle a mis compañeros y a las generaciones que vienen que ni a los maestros no se les pega, ni a los periodistas no se les tapa la boca.
En este mismo sentido, denunciamos que una vez más las autoridades del área de comunicación del gobierno de Cambiemos violan el articulado vigente de la ley 26522, de Servicios de Comunicación Audiovisual.
El despido de 21 trabajadores, es un despido SIN CAUSA (aparente). Las razones que alegan son “operativas”. ¿Justo tuvieron que despedir a 21 ex directores de Radio Nacional por cuestiones operativas? Las causalidades no son tan casuales. Claramente la decisión del despido tiene que ver con una persecución política, ideológica. No hay ninguna duda sobre esto, demostrándonos una vez más la decisión del Gobierno Nacional de profundizar la Grieta que existió desde hace 200 años, y los que tienen más siempre quieren más, y las grandes mayorías tenemos que pelearla para vivir y tener un trabajo digno.
Toda esta persecución pienso, es por el solo hecho de decir lo que se vive en la rioja y el país, que las fabricas se cierran por la política económica, que hay despedidos masivos de empleados fabriles y que miles de familias se quedan sin trabajo, sin comer, y que los maestros necesitan un sueldo digno y que no se les pega por reclamar.
Estos días he tenido varias comunicaciones de amigos y compañeros en apoyo acercándome su abrazo virtual, lo que me da una enorme satisfacción. Ojala podamos nosotros, que siempre se dejaron lastres a las generaciones que nos siguen, ésta vez podamos estar dejándole coherencia y convicciones. Pienso que lo más grandioso que puedo dejarle a mis hijas, como una transferencia de valores que mi padre me traspaso a mí, que se sientan orgullosas de la coherencia que he tenido a lo largo de la vida, como yo me siento orgulloso de mi padre y mi familia. Y, si la coherencia implica padecer ésta situación, orgulloso estoy de que me despida un Gobierno de éstos, de ricos para ricos, un gobierno que jamás va a pensar en las mayorías, y que está dispuesto a tapar las voces para que nadie cuente las barbaridades que se hacen.
MARTIN ILLANEZ, D.N.I.24.284.389.-

