A continuación transcribimos textual el post de Luis Beder Herrera:
Paredes Urquiza se está portando mal con el peronismo y con La Rioja
Hoy, tristemente, me toca reflexionar en torno a uno de los hombres en los que más confié y a quien di infinidad de oportunidades para que hoy esté ocupando el lugar que ocupa. Y digo tristemente, porque me duele que a esta persona no le golpee el alma el peronismo, que no le golpee el alma La Rioja. Eso es lo que más me duele.
A Alberto Paredes Urquiza lo tuve mucho tiempo conmigo. Podría decir, sin temor a equivocarme, que desde potrillo lo he criado y ha sido uno de los hombres que más he mimado, incluso cuando pertenecía al sector de Ricardo Quintela, con quien también he tenido siempre una buena relación.

Recuerdo que a Alberto Paredes Urquiza lo fuimos mejorando. Fue diputado nacional, provincial y secretario cuando yo era gobernador. También formó parte de la reforma de la Constitución Nacional. Y aunque nos costó mucho al pueblo de La Rioja y al Gobierno capacitarlo, no me arrepiento, y aún tengo esperanzas de que reflexione.
Sin embargo, no puedo obviar que el mayor pecado político de la historia de La Rioja fue que armó 21 colectoras para poder ganarle al radicalismo. Nosotros, al igual que el radicalismo, autorizamos tres o cuatro colectoras, ¡pero el conformó 21! Y ahora se lo escucha hablar muy libremente de nueva política, con un caradurismo que no se puede creer. Seguramente la historia lo juzgará.
Desde mi humilde lugar, puedo decir que a Paredes Urquiza le tuve mucho cariño y le brindé una protección que a muy pocas personas les di. Y me cuesta mucho creer que ahora salga a decir que yo lo extorsiono para que lo vote a Carlos Menem. Como si Carlos Menem necesitara del voto de Paredes Urquiza.
Lo menos que puedo decir, al respecto, es que definitivamente se ha vuelto una mala persona y se está portando mal con el peronismo y con La Rioja.
Muchos me preguntan si considero que el intendente le está mordiendo la mano a quien le dio de comer y, en mi caso, digo que yo, por las dudas, las tengo en el bolsillo. A mí no me va a morder la mano ni él, ni nadie.
También me dicen que nos tratan de conspiradores. ¿Conspiradores? Yo creo, sinceramente, que no sabe qué hacer; que se ha metido en un terreno muy difícil, en el de la mentira. Decir el pasado viernes que no tiene plata y hoy lunes, a primera hora, paga los programas PEM…
La verdad es que nosotros venimos dando una batalla épica contra Nación; una pelea por la candidatura de Carlos Menem en la que los cinco jueces de la Corte Suprema de Justicia nos terminaron dando la razón, al igual que el juez federal Daniel Herrera Piedrabuena, que demostró valentía y sabiduría; venimos de una lucha a brazo partido con Cambiemos y finalmente pudimos poner las cosas en su lugar. Esa es la pelea que dimos y seguimos dando, y que de pronto aparezca Paredes Urquiza con estas cuestiones, realmente da mucha pena.
Lamentablemente, tengo entendido que Paredes Urquiza, dejando de lado todas sus raíces peronistas, el pasado viernes le pidió a su gente, a sus funcionarios, que voten por Cambiemos. Una verdadera pena, porque a nosotros nos interesa que los dirigentes que nos han costado a los riojanos y al peronismo formarlos, estén de nuestro lado, con nosotros.
Pero a nadie puede escapar, ni siquiera al intendente, que Ricardo Quintela tenía tres veces menos la plata que hoy tiene Paredes Urquiza; que hemos dejado una ley de Coparticipación Municipal que incrementó considerablemente los recursos; y que ahora tiene plata en el Banco Rioja, en el Nación y en el Macro. Y tiene obras. Sin embargo, anda por la vida «llorando». Y nosotros, los justicialistas de pura cepa, no somos llorones.
A lo largo de mi gestión como gobernador, construimos unas 3500 viviendas anuales; ejecutamos cientos de erradicaciones de ranchos, todas estas obras que dieron mucho trabajo a los riojanos. Y fue justamente a Paredes Urquiza que le asignamos durante mi mandato unos cuatro a cinco millones de pesos por mes para esas erradicaciones y para los arreglos de fachadas; le permitimos que manejara esos fondos y esas obras para que también pudiera aspirar a ser candidato.
Es lamentable que aún no se haya dado cuenta que la plata que Nación le está enviando para los mejoramientos municipales es de proyectos que dejé cuando era gobernador; porque yo le enseñé que se pueden hacer tratos con Mauricio Macri o con Sergio Massa, pero jamás de debe perder la condición de riojano y peronista, y mucho menos dejar de defender a nuestra gente; cómo por una obra me voy a vender y a dejar apretar por Julios Martínez. Eso es de cobardes.
Por otra parte, a esta altura de los acontecimientos debería saber Paredes Urquiza que todos quienes estamos en la función pública tenemos que estar dispuestos a que nos investiguen, le guste o no. ¿O será que tiene algo para esconder?
Las diferencias existen y son reales. Y van más allá de las cuestiones de la política de turno. Mi amigo Sergio Casas, por ejemplo, es un hombre de bien que no ha ido a Buenos Aires a traicionar al peronismo; mucho menos a La Rioja. Casas es un hombre que no se ha vendido.
Paredes Urquiza, en cambio, junto a Cambiemos, ya tiene licitadas más de 500 viviendas. Y eso es lo que explica todo. Paredes Urquiza, se ha vendido a Nación. Y ahora, está más que claro, tiene que empezar a pagar su deuda.

