
Pasó un diciembre repleto de protestas, pasó el 2013 y pasó un año que –seguramente- se recordará como un punto de Inflexión en el Gobierno de Luis Beder Herrera. Pero –a pesar de algunas insinuaciones- no se produjeron cambios de fondo en las políticas tomadas por el Ejecutivo Provincial.
El diciembre amenazador tuvo como principales ejes de proteste dos premisas: aumento salarial para los empleados estatales y fin del ostracismo que el Bederismo mantenía con los Municipios que el Gobernador consideraba opositores (Famatina y Capital). Con un Beder casi ausente, que cuando aparecía (a cuenta gotas) no hacía más que agitar el malestar de los manifestantes; fueron sus voceros –Luna Corzo, Bosetti, Solorza y Guerra- los encargados de ‘pilotear’ la nave y lograr salir a flote.
Resulta realmente llamativo el comportamiento del Oficialismo frente a los métodos de protesta que eligieron los distintos sectores que se manifestaron. En cuanto a los Gremios, pactó con la mayoría brindando parte de los aumentos que reclamaban; ahora se viene la parte más difícil: cumplir con dichas promesas. Pero donde vale la pena detenerse es en la actitud del Gobernador con respecto a los dos Municipios que desde hace dos años se plantaron en la vereda de enfrente.
Premiar al Revoltoso
Desde Febrero de 2012, tanto Ricardo Quintela como Ismael Bordagaray decidieron diferenciarse del Oficialismo Provincial, y ofrecer una alternativa diferente de Gobierno. La respuesta del Bederismo fue tan simple como polémica: ‘cortar el Chorro’. Desde el momento en que Famatina y Capital cruzaron el charco, la Casa de las Tejas comenzó un ahogo financiero que con el tiempo se fue profundizando, hasta el punto pasar montos irrisorios y ridículos para sostener un Municipio.
Hasta Agosto de 2013, se podría afirmar que el método de protesta elegido por ambos municipios discriminados fue el mismo: endurecer el discurso contra el Gobernador y profundizar las diferencias. Luego de la derrota del Bederismo en las PASO, el Quintelismo reculó e intensificó un claro y público llamado al diálogo Institucional. Bordagaray (candidato suplente en la fórmula opositora) prefirió profundizar las protestas, amenazando constantemente con medidas de fuerza.
Llegó Diciembre, y el Quintelismo mantuvo su pedido de Diálogo; con ciertas respuestas del Bederismo que ilusionaban con dos años ‘tranquilos’ hasta el 2015. El Gobernador recibió a Concejales Quinielistas y prometió abrir las vías necesarias para solucionar problemas elementales de la ciudad. Por su parte, el Ministro de Hacienda recibió a su par capitalina; la foto entre Ricardo Guerra y Claudia Ortiz hacía pensar que el diálogo entre Provincia y Capital era un hecho, y sólo era cuestión de tiempo su ‘oficialización’.
Durante todas las protestas que se llevaron a cabo en Diciembre, el Intendente Ricardo Quintela izó la bandera de la Institucionalidad y decidió no ‘echar leña al fuego’. El Quintelismo (como espacio) no interfirió en ninguna de las manifestaciones que se llevaron a cabo en la Plaza 25 de Mayo. La posición de Famatina fue radicalmente distinta: el propio Intendente se encadenó en la Casa de Gobierno, y lideró una violenta protesta. Su imagen con la cara encapuchada apareció en todos los Medios Nacionales: Bordagaray llevó al límite su disconformidad con el Bederismo, alentando y promoviendo la bronca y rabia contra su Gobierno.
Es aquí donde el asombro se hace presente, en la reacción del Gobernador ante los métodos elegidos por Bordagaray y Quintela: Premió a Famatina, ‘arreglando’ la situación económica y depositando gran parte del dinero adeudado. Con Quintela, los gestos no dejaron de ser ‘gestos’; no hubo acuerdo y la Casa de las Tejas mantiene intacto el ahogo financiero con Capital. Es decir, Beder Herrera premió al Violento y castigó al pacífico e Institucional.
Muchas preguntas quedan al respecto: ¿En qué quedó esa reunión donde Claudia Ortiz le planteó los reclamos a Guerra? ¿Dónde habrá ido a parar las promesas del Gobernador a los Concejales de alentar el diálogo?. La fama de ‘pícaro’ y ‘estadista’ de Beder Herrera hacen pensar que nunca tuvo en mente ‘arreglar’ con Capital, solo insinuó el diálogo para ‘calmar a las fieras’. El Gobernador pensó –como muchos- que los reclamos de Diciembre, con la intervención del Quintelismo, no los podría haber controlado.
Comienzo Desalentador
El primer hecho político del 2014, lejos de recuperar los sueños de ‘reconciliación’, alimenta la división de la Provincia con el Municipio Capitalino: Beder Herrera ‘obligó’ a sus legisladores a autorizar un crédito por 100 millones de dólares, sin importar la posición del Quintelismo. El sector del Intendente se pronunció públicamente en contra de la iniciativa, y pidió explicaciones concretar y convincentes del propósito de préstamo mega millonario. El silencio volvió a reinar en el Bederismo y aprobaron el Crédito sin ningún tipo de recato.
El escándalo y la polémica invadieron la política riojana en la segunda semana del año, pero el Gobernador no se dio por aludido y –desoyendo los pedidos del Quintelismo- concretó su misión. Al día de hoy, todavía no existen mayores precisiones sobre el destino de los 100 millones de dólares. Un importante sector del Quintelismo cree que “sabe que no tiene vida política más allá del 2015 y sólo quiere joder, fundiendo a la Provincia”.
Armando Molina representa –históricamente- el ala dura del Quintelismo. Teniendo en cuenta ello, no deja de sorprender el espíritu ‘pacífico’ y pro diálogo que promueve –día a día- en sus apariciones públicas. Si bien no deja de pronunciar algunos reclamos básicos al Gobierno, enfatiza en ‘trabajar conjuntamente’.
El comienzo del 2014 nos presenta un escenario similar al pre Diciembre del 2013: Un Quintelismo confiado en que la mejor alternativa es el diálogo con Provincia, y un Bederismo que desoye dichos pedidos y sigue obstinado en su postura. Al parecer, para el Gobernador no existió Diciembre: esos días de reuniones y llamadas entre Bederistas y Quinielistas quedaron en el olvido.
Ante ese panorama, el interrogante que surge naturalmente es hasta dónde el Intendente soportará la indiferencia del Gobernador. Sabiendo que su par famatinense consiguió lo que deseaba aplicando un método violento y poco Institucional, ¿Seguirá en su método pacífico de Pro Diálogo?. La coherencia indicaría que NO, la Institucionalidad ruega que SI.

