
Quedan apenas cuatro semanas y seis días para que se concrete una elección que –sorpresivamente- es más noticia por lo que no es, que por lo que es. Existe un hecho irrefutable: la interna bederista no despertó la atención del ciudadano común y solo se limita a edificarse como una lucha de egos de tres dirigentes que pelean por ver quién ‘consigue’ el aval de más dirigentes bederistas. No hay propuestas, no hay plataformas, no hay ideas; solo luchas oscuras y desleales para acaparar la dirigencia.
El ciudadano común presenta un desinterés abrumador por dicho comicio. La gran mayoría no sabe con precisión qué y cuándo se vota, y quiénes son los candidatos en cuestión. A su vez, una porción mayoritaria de esa minoría que está al tanto de la Interna asegura que NO participarán porque no se sienten representado por ninguno de los tres candidatos. Consecuentemente, la elección se convirtió en un hecho menor que carece de relevancia política.
Seguramente, no debe ser el escenario imaginado por el Gobernador cuando lanzó públicamente la Interna. Beder habrá presupuesto una Provincia en vilo por la definición de su representante, que sería luego uno de los protagonistas principales en la elección general. No fue así. Inteligentemente, los dos dirigentes políticos con más chances de suceder al actual gobernador (Ricardo Quintela y Julio Martínez) mantienen a sus respectivos espacios ‘ajenos’ a esta contienda.
Sabiendo que ya no cuenta con el protagonismo de hace unos años, Beder Herrera pretendió ‘tomar prestado’ seguidores de otros líderes para su Interna. Postulando a un dirigente polémico como Néstor Bosetti, el Gobernador habrá imaginado que el militante o seguidor quintelista se volcaría abiertamente por Sergio Casas para provocar la derrota del Ministro de Infraestructura. Beder está convencido que la derrota de las PASO del 2013 se debió a que los Q jugaron activamente en su contra, respaldando a Julio Martínez.
En el hipotético caso de que el Quintelismo apoyase a Casas, otros actores políticos se meterían para equilibrar la balanza y dar su respaldo (público u ‘oculto’) a alguno de los otros dos candidatos. De esta manera, la Provincia entera estaría pendiente de una elección; ya no importaría si sos bederista o no, sino si ‘tu’ candidato (o el que apoya tu sector) vence para así demostrar la preponderancia de tu espacio. Nada de eso sucede. Beder Herrera intentó sacar provecho de apoyos encubiertos (como el –según su teoría- del quintelismo a Martínez en 2013), y –por el momento- no lo consigue.
Elección Inútil
A sabiendas de lo dicho más arriba, podemos concluir que la elección del 8 de Marzo solo definirá qué funcionario bederista es más ‘hábil’ para persuadir a dirigentes departamentales. De ninguna manera quedará definido el candidato a gobernador del Bederismo: el actual mandatario sabe mejor que nadie que con la suma de los votos que obtendrán –presumiblemente- sus tres pre candidatos no se puede disputar ni siquiera una Diputación. Sería un suicidio político presentarse en una elección a Gobernador con ese caudal de votos.
Existe una especie de premisa entre los tres protagonistas del 8M: los riojanos NO irán a votar, hay que ‘arrastrarlos’. En esta simple frase se confiesa la falta total de interés del ciudadano común de involucrarse en la elección. Por otro lado, para ser el pre candidato que más riojanos ‘arrastrados’ a las urnas tenga, se desató una lucha despiadada entre el Casismo y el Bosettismo. El vice gobernador cuenta con el apoyo casi totalitario de la dirigencia en los Departamentos, pero Bosetti no se da por vencido: lejos de cruzarse de brazos, lucha por ‘adquirir’ respaldos en los Departamentos más grandes.
El Ministro de Infraestructura plantea una elección como si fuese opositor. Más allá de sus acercamientos a Sergio Massa y sus incipientes cuestionamientos al Gobernador (falta de Ministerios de Deporte y Cultura), nuestra premisa tiene un respaldo fáctico que hace referencia a la estrategia electoral: históricamente, el Bederismo se hace fuerte en el Interior Provincial para contrarrestar las derrotas seguras en Capital y Chilecito. Bosetti ya resignó el Interior (habrá victorias apabullantes de Casas) y se enfoca en Capital y Chilecito, donde consiguió el repaldo más importante a su pre candidatura: el ‘fonzalidistas’ Raúl Andalor y Rodrigo Brizuela y Doria. En Capital, de la mano de su propia dirigencia más Felipe Álvarez y Gustavo Luna (Picana Rodríguez) Bosetti confía en vencer al Paredismo, que apoya a Casas. Con buenas elecciones en los dos Departamentos más grandes de la Provincia, Bosetti espera –al menos- obtener una derrota decorosa en el resultado final.
Sin embargo, como se expuso más arriba, se trata de la participación de una pequeña porción de cada Departamento, de aquellos que se dejan ‘arrastrar’ por el aparato. El riojano común –de cualquier departamento- no dirá presente en la elección.
Hasta hace unas semanas, se preveía que el ganador del 8M sería quien secunde a Ricardo Quintela si existiese acuerdo en el PJ, o quien le dispute la candidatura en unas PASO peronistas. Pero luego del total desinterés que muestra la comunidad por estos tres dirigentes que participan de la interna, dichas teorías pierden fuerza. El Intendente capitalino ya no vería con buenos ojos ser acompañado por un candidato que ‘no seduce’. Preferiría, en cambio, abrir las puertas a Ismael Bordagaray o Lázaro Fonzalida, alejados del Bederismo. Incluso, se vuelve a poner sobre la mesa un probable acuerdo con Julio Martínez.
Si se vuelca por estas últimas alternativas, el Gitano estaría ‘resignando’ el famoso ‘aparato’ del Gobierno Provincial que hoy maneja el bederismo. Al respecto, muchos comienzan a preguntarse por la efectividad del ‘aparato’ ¿Acaso no está en acción en esta Interna? ¿Por qué, entonces, no se logra despertar el interés del Pueblo? ¿Acaso, no estuvo el ‘aparato’ a favor de Tere Madera y Felipe Álvarez en la histórica derrota del PJ en las PASO del 2013? Muchas preguntas que los teóricos peronistas riojanos intentan responder. El ‘aparato’ ya no sería infalible en La Rioja: suma, pero hace falta ‘algo más’, con el ‘aparato’ solo no se puede.

