
Se llevaron a cabo las tan promocionadas internas bederistas, y el Gobernador volvió a recibir un duro golpe por parte de la ciudadanía. Si bien se esperaba que la oposición al Gobierno no asista a las urnas, sorprendió que esa porción de opositores esté conformada por más del 80% de los riojanos. Beder Herrera se vio encerrado en su propio laberinto: ideó una interna innecesaria para unir y potenciar a su espacio, y terminó por dividirlo y destuirlo. Quiso demostrar fortaleza, y evidenció debilidad.
Ahora ya no queda margen, no hay artimaña posible para evitar perder el poder en las elecciones. Así como alguna vez Jorge Lanata disparó que “el problema de Cristina no es que no puede justificar lo dudoso, sino que ni siquiera puede respaldar lo legal, lo que tiene en blanco”; en La Rioja hoy podría decirse que el drama del Gobernador no es que “no puede idear una estrategia limpia y sana para retener el poder, sino que ni apelando a sistemas amañados puede soñar con vencer en Octubre”.
Los riojanos decidieron que el Bederismo llegó a su fin. Lo esgrimieron con principios e ideales en luchas de resistencia en Famatina y Capital, para luego trasmitirlo a las urnas en las elecciones del 2013. Beder Herrera no logró entender el mensaje de los electores; en lugar de ‘cambiar’, profundizó su modelo y metodologías políticas, logrando el gran repudio que se visualizó en el 8M.
En el 2013 los riojanos le dijeron NO a las SAPEM. Lejos de escucharlos, Beder intentó engañar al ciudadano cambiando la forma de denominarlas. Comenzó un operativo de prensa para persuadir a la audiencia de que “no eran SAPEM, sino Sociedades Anónimas del Estado”; incluso en su discurso de apertura de Sesiones Ordinarias del 2014, Beder hizo hincapié en diferenciar esos términos. Los riojanos pedían que se termine la corrupción de las SAPEM, y el Gobernador respondió solo cambiando la forma de mencionarlas. Una burla que explica –en parte- por qué ayer los riojanos no fueron a votar.
Las dádivas también fueron motivo de rechazo del ciudadano común. En Octubre de 2013, las dádivas bederistas se entregaron de manera desproporcionada, abusivamente y sin ningún céntimo de culpa por saber que se estaba cometiendo un delito. Las declaraciones del Obispo Marcelo Colombo cuestionando duramente las Dádivas del oficialismo, obligaron al Gobernador a criticarse a sí mismo: “Es una vergüenza lo que pasó, no se puede militar con dádivas, yo prometo que en las próximas elecciones no se va a volver a repetir esto”. Beder mintió de nuevo: para el 8M las dádivas volvieron a ser las protagonistas, aumentando el cinismo e impunidad de los funcionarios que se mostraron entregando bolsones, subiendo las fotos a las redes sociales.
El riojano aprendió a no olvidar: no se olvida de la promesa de Beder Herrera sobre las Dádivas, y lo que sucedió durante la última semana. Consecuentemente, respondió quedándose en su casa, dándole la espalda a la Interna. Un dato que vale la pena destacar: hubo 1.200 riojanos que votaron en blanco o anularon el voto. Una metodología del reparto de dádivas te obliga a ir a votar para que cuando salgas, te den el bolsón con alimentos. Sabiendo ello, concluimos que son 1.200 riojanos que mueren de hambre, pero –como pueden- manifiestan su repudio al bederismo. Son 1.200 riojanos que gritan: “estamos obligados a venir a votar, pero no queremos hacerlo”. Crueldad política en su máxima expresión.
A las SAPEM y las Dádivas hay que sumarle el rechazo a la Megaminería, los sueldos más bajos del país, la impunidad y corrupción reinante en el Gobierno, las severas crisis en salud, educación y seguridad, para de de esa manera poder entender realmente por qué La Rioja ayer firmó el acta de defunción del Bederismo.
Mirando para adelante
El Gobernador ya no tiempo de reposar los ojos en el pasado para ver qué hizo mal y que debe cambiar para reconquistar al riojano. Como lo expresamos más arriba, no tiene margen, y lo sabe. De cara al futuro, tiene a un candidato a gobernador cuyos pocos votos no le pertenecen; no se debe a una mera expresión, sino que literalmente no le pertenecen. En los días previos a la elección, RL consultó a un encuestador prestigioso y nos explicó que ‘es muy difícil medir a Casas, porque sus votantes no lo conocen; su mayor caudal son los votos terciarizados’.
¿Qué significa el voto terciarizado? Que el chepeño votó a Casas por orden o lineamiento a Claudio Saúl, Alejandra Oviedo o Mario Guzmán Soria. Lo mismo sucedió en la Perla del Oeste: el Chiliciteño no votó a Casas, votó a Rejal, a Silvia Gaitán, a Gastón Millicay, etc. Ese escenario se repitió en la totalidad de los Departamentos, por lo que para cuidar los escasos 30 mil sufragios (según Durán Sabas, 20 mil reales) que cosechó, está obligado a mantener todas las alianzas que perpetró.
Por ejemplo, en un hipotético escenario donde Saúl migre al Quintelismo, Casas no retienen ni uno de esos votos que le sumaron para el 8M en Chepes; no son de él, son de Saúl. A esta complejidad, Beder debe sumar que con 30 mil votos (repetimos: virtuales, 20 mil reales) no puede ni soñar con retener el poder. Para tener claridad en el análisis, vale recordar que Tere Madera cosechó 88 mil votos para vencer (sospechosamente) a Julio Martínez en Octubre de 2013.
A esta altura, el Gobernador ya sabe que su ciclo llegó a su fin, el ‘Proyecto’ no tiene posibilidades de sobrevivir. A priori tiene dos caminos a seguir: hacer daño con ese caudal de votos que le queda, o retomar las vías del diálogo –serio y maduro- con los otros sectores del Peronismo para garantizar la continuidad del poder en manos justicialistas.
Si escoge la primera vía, seguramente adelantará las elecciones, estirando la incertidumbre hasta último momento para impedir que se conforme un frente opositor que lo aplaste en las urnas. Sin chances de ganar (por más que Martínez y Quintela vayan separados, con los votos cosechados ayer el bederismo quedaría en tercer lugar cómodo), solo se regocijará con ‘hacer daño’ al peronismo beneficiando a Martínez.
Si, en cambio, se vuelca por la segunda alternativa se abren –a su vez- dos posibilidades más: PASO Provinciales o acuerdo integral del peronismo. En unas probable PASO, Casas competiría con Ricardo Quintela y Eduardo Menem, aunque no tendría chance de ganar y se quedaría con las manos vacías. Si la solución es el acuerdo integral, Beder debería hacer un paso al costado (en el quintelismo ya no aceptarían su figura) dando libertad e independencia a su vice para ‘negociar’ el mejor escenario posible.
Los tiempos apremian y los plazos están cada vez más encima. No pasarán muchos días para empezar a ver –al fin- decisiones importantes. Seguramente, durante esta semana se concretarán decenas de ‘reuniones’ importantes de los protagonistas. Si esos encuentros prosperan, podría haber definiciones.

