El dato no aparece aislado. Nazanera es hermana de Federico Shariff, quien también fue beneficiado con otro crédito millonario, lo que empieza a dibujar un patrón que ya no puede explicarse como hechos individuales. La reiteración de casos dentro de un mismo entorno familiar enciende todas las alarmas.
Un sistema que no es para todos
Mientras millones de argentinos quedan afuera del crédito hipotecario por no cumplir requisitos cada vez más restrictivos, aparecen casos de montos superiores a los 200 millones de pesos otorgados a personas vinculadas directa o indirectamente con el poder.
Porque no se trata solo del monto. Se trata del contexto. De un país donde el salario promedio queda lejísimos de cualquier posibilidad de financiamiento inmobiliario, pero donde ciertos nombres logran acceder a cifras millonarias en tiempo récord.
El relato vs. la práctica
El gobierno de Milei construyó buena parte de su discurso sobre la eliminación de privilegios y el fin de la “casta”. Sin embargo, estos casos empiezan a mostrar una realidad que choca de frente con ese relato.
Créditos otorgados desde el Banco Nación a personas con vínculos políticos, montos elevados y repetición de beneficiarios dentro de un mismo círculo: el combo perfecto para hablar, como mínimo, de discrecionalidad.
Silencio oficial y ruido político
Hasta ahora no hubo explicaciones claras sobre los criterios utilizados para aprobar estos préstamos. Tampoco detalles sobre garantías, ingresos o condiciones específicas que justifiquen operaciones de esta magnitud.
En paralelo, el malestar crece. No solo en la oposición, sino también en sectores que acompañaron al gobierno y que empiezan a ver en estos episodios una contradicción difícil de sostener.
Porque si el acceso al crédito depende del apellido, el discurso libertario pierde uno de sus pilares centrales.
Y el problema deja de ser económico para convertirse, directamente, en político.





