Macri no visitaba la quinta presidencial desde hacía algunos meses, cuando se encontró con Karina Milei para sellar el acuerdo electoral en la capital, una conversación que se demoró por los detalles de esa alianza y la tensión cruzada. El jefe del PRO incluso pidió que no haya fotos de esa reunión, y abandonó la quinta un tanto contrariado: en su entorno aseguran que el presidente no fue capaz de pasar a saludarlo cuando se encontraba en la mismísima residencia presidencial.
Las versiones por las que Macri aceptó volver a Olivos son variadas. La oficial da cuenta de que lo hizo para colaborar con la gobernabilidad y “construir los consensos necesarios” para “avanzar en las reformas estructurales”, tal como divulgó Milei en el posteo que realizó este viernes, un rato después del encuentro. Anteayer, Macri pidió un deseo en sus redes: “Confío en que el Gobierno iniciará una etapa de cambios orientados a realizar reformas estructurales importantes”. El domingo pasado, tras la primera reunión, había valorado el ”haber retomado el diálogo después de más de un año”. “Siempre con la misma vocación: decirle la verdad al presidente sobre lo que pienso de la situación del país”, abundó en X.
Una frase que exhibió el humor del primer encuentro que, según las fuentes, tuvo momentos de muchísima tensión y discusiones acaloradas. “No fue una mala reunión pero sí muy tensa. Ninguno se calló nada y cuando algo no gustó, se lo dijeron”, corroboró un dirigente del PRO.
Lo cierto es que según trascendio Macri puso dos condiciones para avanzar en este acuerdo de Gobernabilidad:
- Renuncia de Espert a la candidatura y Santilli como cabeza de lista
- Salida de los Menem de la mesa chica del poder, con la posibilidad de que Ritondo o Schiaretti (luego de asumir en Diciembre) ocupen la presidencia de la Cámara de Diputados de la Nación.
La primera condición Milei la cumplió horas después del encuentro con Macri. La Segunda la cumpliría en las próximas horas.
Otra versión, también divulgada por referentes macristas, aseguró que Macri volvió a Olivos no solo para colaborar con la gobernabilidad de La Libertad Avanza, como pidieron expresamente desde los Estados Unidos a cambio del rescate financiero, si no por presiones expresas del círculo amigo que el expresidente se cansó de escuchar. “Hasta cuando iba a jugar al golf con los amigos le pedían que lo ayudara a Milei”, exageró una fuente macrista.
Lo cierto es que Macri vio la oportunidad para empezar a tener, ahora sí, un cierto nivel de influencia en algunas áreas de gobierno que desde el PRO diagnosticaron al menos como “deficientes” en cuanto a la gestión. Este viernes, según las fuentes, Milei pareciera haberse mostrado abierto a implementar, como le reclamaban incluso puertas adentro, un reseteo de parte de la gestión y una reorganización en algunas áreas. “Hay una profunda conversación sobre cómo se reordena el gobierno”, sintetizaron las fuentes. Un sector de La Libertad Avanza impulsa una apertura mucho mayor a otros espacios como el radicalismo o el peronismo federal. Esa moción se la adjudican, por ejemplo, a Santiago Caputo, que después de la durísima derrota bonaerense habría acercado un plan para incorporar a figuras extra partidarias.
En ese escenario, en las dos reuniones de los últimos días se fortaleció de manera contundente la figura de Guillermo Francos, que pareciera haberse erigido como el eslabón clave en la relación entre Milei y Macri. Hace dos sábados, antes del primer cara a cara entre el Presidente y el jefe del PRO, el jefe de Gabinete visitó a Macri en su casa de Acassuso. Hablaron durante un largo rato -ya lo habían hecho en varias oportunidades, vía WhatsApp-, y en ese encuentro se selló la primera visita del ex presidente a Olivos, en la que el funcionario tuvo un rol central como mediador. “Hace mucho tiempo que Guillermo está mediando para que se encuentren y trabajen juntos”, afirmó un viejo amigo de Francos. En los dos encuentros, el jefe del PRO destacó el trabajo del ministro coordinador, y sugirió que puertas adentro deberían hacer lo propio. ¿Un tiro por elevación al triángulo de hierro? El propio Milei valorizó el rol de su jefe de Gabinete en el posteo que escribió después de la segunda cumbre, al que mencionó antes que a su hermana Karina, que también participó, a diferencia de la primera reunión. Macri ya sabía que ella estaría. En ninguno de los dos cónclaves hubo foto. Tampoco habían tomado imágenes de aquella reunión a solas entre Macri y Karina Milei para acordar los detalles del acuerdo en la ciudad de Buenos Aires. Un clima de época: en la visita de la semana pasada de Axel Kicillof a Cristina Kirchner tampoco se divulgaron imágenes.
Pero no fue la única interacción que Francos mantuvo con la dirigencia macrista. Según supo este medio, el ministro coordinador cruzó alguna conversación telefónica con antiguos colaboradores de Macri, para hablar específicamente sobre algunas áreas de gestión. Después de las elecciones podría haber novedades en segundas y terceras líneas, en trabajos vinculados con licitaciones en obra pública -trenes y rutas, por ejemplo-, en corredores viales, en empresas a privatizar o en el proceso que ya fue motivo de una altísima controversia como los pliegos para la concesión de la hidrovía. Francos, por caso, empezó a inmiscuirse cada vez más en ese rubro.
Interna sin fin. La hipotética reorganización de la gestión acarrea, sin embargo, una reestructuración mayor, y un dilema: hasta qué punto Milei está dispuesto a modificar el sistema de toma de decisiones que ideó cuando echó a Nicolás Posse y que comparte, en la cúpula del gobierno, con su hermana Karina y el asesor Santiago Caputo.

