En esta ocasión, las estaciones de servicios, locales comerciales, bares, se vieron repletas de hinchas, y en caso de no consumir, las veredas también colapsaron de personas que lo miraron a través de una vidriera. Mientras que otros optaron por escucharlo mediante alguna emisora solamente.
La última vez que hubo que pagar un extra para poder ver el encuentro entre los dos equipos más convocantes de la Argentina fue en abril de 2009, cuando empataron 1 a 1 en la Bombonera con goles de Martín Palermo y Marcelo Gallardo, hoy técnico de River.
En agosto de 2009 la AFA rescindió su contrato con la empresa Televisión Satelital Codificada (TSC) -integrada por el Grupo Clarín y Torneos y Competencias, que durante 18 años tuvo los derechos de transmisión sobre los partidos. El Estado adquirió entonces esos derechos y dio comienzo al programa Fútbol para Todos, que durante ocho años permitió que la totalidad de los encuentros estuvieran disponibles en televisión abierta.

Tras asumir Mauricio Macri la presidencia, a pesar de sus promesas sobre que el Fútbol para Todos se mantendría pero “no politizado”, finalmente el Estado rescindió su contrato con la intención de que los derechos televisivos fueran adquiridos por empresas privadas. Los ganadores de la licitación hecha por la AFA fueron Fox y Turner, que desde junio de este año hasta fines de octubre -justo el fin de semana antes de las elecciones- mantuvieron disponibles las transmisiones en los abonos básicos de cable, con una baja calidad de imagen.

Ya desde el fin de semana pasado para poder ver la mayoría de los encuentros es necesario el llamado “Pack Fútbol”, que cuesta 300 pesos por mes extra. Según el diario La Nación, más de un millón de abonados adquirieron el paquete, sobre el total de 8 millones de personas que tienen televisión por cable en el país. El Superclásico al menos les permitió a las empresas que se quedaron con los derechos para transmitir la llamada Superliga del fútbol argentino pasar en esta semana de solo 650 mil suscriptores a 1.100.000.

