María de Los Ángeles relató que el 16 de diciembre a su hijo de 14 años le robaron el celular y una tablet y luego él pudo reconocer al ladrón. Hizo la denuncia y una ampliación de la misma en la comisaría del barrio Saviore y cuando días después volvió a preguntar sobre alguna novedad encontró al presunto ladrón en la comisaría declarando. Sin embargo el comisario Castro le explicó que no podía detenerlo porque no tenía el teléfono robado en su poder.
Ahí comenzó un derrotero por la dirección de investigaciones, la fiscalía y el juzgado, donde le respondieron que en el juzgado no se instruyeron acciones en contra del delincuente, es decir que el personal de la comisaría no elevó las denuncias al juez para que ordene las acciones pertinentes.
“El comisario me dijo que para qué me compraba un teléfono tan caro”, contó indignada la mujer, que asegura que el delincuente tiene buena relación con la policía y que por eso lo están protegiendo.



