Exaltado, como se lo acostumbra escuchar, Jorgito aseguró que “no sé cuánto tiempo va a estar internada mi vieja. ¿Sabés cuál es el problema? A mi mamá le hizo muy mal las guardias periodísticas que le hicieron en casa. El periodismo lo único que hace es extraernos la sangre. Ella es una señora mayor y no puede soportar todo lo que nos hicieron”.
«Mi vieja está muy enferma. Hace tres días que no comemos y ella ya no puede salir a pedir plata a la calle», disparó, llorando, Jorgito.
Agotado de tanto llorar, Porcel hizo la confesión más fuerte de su vida: “No hay salida, hermano, no hay salida. Pensé en matarme yo…y mi vieja también. Estamos en la ruina. Me pegan y me dejan tirado. Todo esto empezó por las guardias de mierda que hicieron en mi casa. ¡¡¡Si se va mi viejita a mi me las van a pagar!!! Yo soy la víctima y a mi me atacan. Pero voy a salir adelante. No quiero más lo de antes. No me quiero exponer más».

